COPE
El Gobierno foral, UAGN y los regantes de Navarra han sellado un pacto clave para acelerar la segunda fase del Canal de Navarra, creando un grupo de trabajo para impulsar esta infraestructura estratégica. Sin embargo, el agricultor y miembro de UAGN, David Navarro, advierte que, si bien la unidad es fundamental, el verdadero obstáculo reside en la licitación del proyecto, que acumula meses de retraso en el Ministerio para la Transición Ecológica. Navarro subraya que el Canal de Navarra “acumula muchísimos retrasos” y califica la obra como “urgente”. No se trata de un proyecto nuevo, sino de “una obra que está a medio hacer y queda la segunda fase, que es la parte que afecta a La Ribera”. Por ello, insiste en que lo más importante es que los trámites, que parecen “enquistados” en el ministerio, se aceleren para que “en cuestión de pocos meses podamos tener la licitación”. Aunque desde el sector agradecen las explicaciones y el trabajo del Gobierno de Navarra, exigen que el compromiso se traduzca en hechos concretos. “Nos tenemos que basar en resultados, y el resultado fundamental es que existe esa licitación, que ya es un paso sin sin retorno para la adjudicación”, afirma Navarro. Reclama que el Gobierno de España dé a esta obra “la prioridad que se merece” para que los trámites se concluyan “cuanto antes”. El agricultor destaca que en este proyecto “nos jugamos más de lo que parece”. No es solo una cuestión de agricultura, sino que también afecta al agua de boca para “tantísimas personas” en La Ribera y al agua industrial. Según Navarro, de ello depende “la capacidad de desarrollo de toda una zona”, especialmente de la agroindustria, que “supera la automoción como primer sector de Navarra”. Esta infraestructura, argumenta, traerá una “riqueza prolongada en el tiempo”. A diferencia de otros sectores, “la agroindustria que tanto necesita esta agua es algo que no se deslocaliza, es algo que genera futuro y puede traer esa prosperidad para Navarra para generaciones”. Por ello, lamenta que lo que realmente “tiene que hartar es que todavía no se haya hecho”. Navarro también muestra su preocupación por otros frentes como el acuerdo con Mercosur. Denuncia que sus temores se están confirmando con la llegada de productos con “materias activas que aquí no están permitidas” por ser “cancerígenas o neurotóxicas”. Esto, asegura, corrobora que “no se está compitiendo en las mismas condiciones” y “no se está cuidando la salud de los consumidores”. A esto se suma el encarecimiento de los insumos por los conflictos internacionales. El precio de los abonos, como la urea, se ha disparado, pasando de unos 550 euros la tonelada a cerca de 850 euros. “Son insumos, igual que lo es el gasoil, entonces eso va a tener muchas consecuencias en la alimentación en los próximos meses”, concluye.
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