Cope Zaragoza
El Ayuntamiento de Santander ha ordenado el cierre completo y por tiempo indefinido del aparcamiento de Pombo, uno de los más céntricos de la ciudad. La decisión ha sorprendido a usuarios habituales como Lourdes, que se encontró con la barrera bajada sin previo aviso. "Llegué a la puerta, y me lo encontré cerrado, nadie me había dicho nada", ha contado en COPE Cantabria. Su caso es el de muchos conductores que ahora deben buscar alternativas para aparcar en el corazón de la capital cántabra. El cierre se produce después de que los últimos informes técnicos hayan revelado que las afecciones estructurales detectadas no se limitan a la zona central, donde ya se estaba trabajando, sino que podrían extenderse. Por ello, los técnicos han considerado necesario vaciar por completo el parking para realizar una evaluación exhaustiva de toda la estructura y garantizar la seguridad. La clausura total no ha sido una sorpresa para algunos usuarios que ya habían notado un empeoramiento de las condiciones. Lourdes relata que en las últimas semanas aparcar se había vuelto muy incómodo. "Estaba últimamente incomodísimo ya para aparcar, porque se había estrechado muchísimo la entrada para buscar aparcamiento. Ya estaban ahí como en obras y entrabas de una manera muy estrecha", explica. A pesar de las obras parciales, hasta ahora se podía seguir utilizando parte de la instalación. Además de las dificultades para circular, el estado de conservación del aparcamiento era motivo de preocupación. La propia Lourdes asegura que había señales evidentes de deterioro, como la presencia constante de agua. "El parking está con muchísima gotera, cae agua, está bastante mal", señala. Estas patologías, que comenzaron a manifestarse en enero con la aparición de grietas, llevaron a la colocación de puntales como medida de seguridad preventiva en la zona central. El cierre impacta de lleno en dos perfiles de usuarios: los ocasionales, como Lourdes, y los 139 residentes que tienen una plaza en concesión. El Ayuntamiento ha comunicado que ya se están buscando alternativas para estos últimos y que se mantendrá una reunión con ellos para explicarles la situación. El aparcamiento, gestionado por la empresa concesionaria Empark, cuenta con más de trescientas plazas, cuya indisponibilidad complica la movilidad en una zona con escaso aparcamiento en superficie. La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha explicado que la prioridad es la seguridad y que la revisión completa es ineludible. El aparcamiento, construido en 1988, está dividido en tres secciones, y para poder realizar las catas y comprobar el alcance real de los daños en el hormigón y los forjados, es imprescindible que esté libre de vehículos. Los trabajos no se limitarán al subsuelo. La Plaza de Pombo, situada sobre el aparcamiento, también quedará parcialmente acotada para facilitar las labores técnicas. La alcaldesa ha adelantado que, aunque se cuidará la imagen del vallado, la restricción es necesaria para agilizar los estudios. Además, se ha apuntado a un factor clave: la existencia de un metro de tierra acumulada entre el techo del parking y el suelo de la plaza, lo que supone una sobrecarga sobre la estructura y cuya retirada podría ser una de las primeras actuaciones a acometer. Por el momento, no hay una fecha de reapertura. El plazo dependerá del diagnóstico final de los técnicos. Gema Igual no ha descartado una reapertura parcial si los trabajos lo permiten, pero todo está condicionado a la evaluación completa. La única certeza es que el parking debe vaciarse para que los expertos puedan determinar la envergadura de la obra necesaria, dejando a cientos de conductores, como Lourdes, a la espera de una solución.
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