Cope Zaragoza
La asistencia a las universidades catalanas vive un retroceso sin precedentes desde la pandemia. Un estudio pionero de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) revela que el 40% de los estudiantes se ausenta en algunas asignaturas y que uno de cada cuatro admite saltarse la mitad de las sesiones. Este dato es extrapolable al resto de las universidades catalanas, con los idénticos comportamientos de sus alumnos. Esta desconexión se acentúa en tercer y cuarto curso, donde muchos alumnos priorizan la obtención del título por encima del proceso de aprendizaje. Las causas configuran un complejo mosaico: desde la precariedad económica ,- un 40% trabaja-, y problemas de transporte, hasta una profunda falta de motivación. El estudiantado percibe, a menudo, que las clases magistrales carecen de utilidad en la era digita y este absentismo en las aulas responde, en muchos casos, a una desconexión con el modelo de enseñanza tradicional. Es el caso de dos estudiantes de Ingeniería Informática en la Universitat de Lleida que han decidido no asistir a la mayoría de las clases presenciales, y han explicado sus causas en una entrevista en Cope Catalunya. Érik Alarcón explica que no asiste al 100% de las clases porque le cuesta mantener la atención durante horas para ver cómo un profesor se limita a leer un PowerPoint. "Si voy a clases en las que solo se lee un Powerpoint, la verdad es que no me interesa", afirma. Considera que es una pérdida de tiempo y que aprovecha más el estudio por su cuenta. En lugar de asistir a estas clases pasivas, ambos estudiantes prefieren estudiar desde casa. Utilizan herramientas de inteligencia artificial para procesar la teoría que los profesores cuelgan en el campus virtual y preparan así los exámenes. "Siento que estudiando dos días a la semana en casa aprovecho más que yendo cinco días a clase", asegura Jais Montilla. Los dos coinciden en que no han notado ninguna desventaja en los exámenes y, de hecho, sienten que aprovechan mucho más el tiempo. Su testimonio refleja una petición común: "Faltan más clases dinámicas, para escuchar un PowerPoint me quedo en casa, tengo la herramienta de la inteligencia artificial y la sensación de no perder el tiempo", insisten en sus argumentos. Esta situación abre un debate sobre el futuro de la educación y la necesidad de adaptar el modelo pedagógico universitario a las nuevas herramientas y a las demandas de los alumnos.
Go to News Site