ABC
Un cierto paisajismo romántico, con sus características brumas y sus difuminados, parece que describe la reciente exposición del fotógrafo madrileño Uxío da Vila. Fue Baudelaire el primero que relacionó el romanticismo con las brumas y el paisaje del norte. Y eso es lo que uno reconoce en primer lugar, al ver las imágenes de estos bosques difuminados en la galería Río & Meñaka. Pero más allá de esta elemental evocación, lo que Da Vila presenta es un verdadero ejercicio de reflexión fotográfica, jugando con un mismo tema, pero tratado de hasta cuatro maneras diferentes. Pues el boscoso paisaje del norte es abordado aquí en elegantes composiciones brumosas en blanco y negro, que se contrastan explícitamente con imágenes nítidas y en color de casas entre los árboles. Además, el artista propone una sugerente mirada hacia 'un paisaje de interior': una bañera bajo la luz de una ventana genera la idea de intimidad. Curiosamente, lo más interesante de la exposición son los pequeños formatos, en los que el fotógrafo juega con las mismas ideas, pero en negativo. Hasta el punto de presentar un sublime paisaje alpino, pero en formato reducido. Parece una contradicción, pues lo sublime desde siempre evocaba la infinidad y la grandeza. Y funciona.
Go to News Site