ABC
En la vida prácticamente todo tiene un carácter transitorio: todo cambia, todo evoluciona y nada permanece inalterable. Las emociones, las etapas vitales y las circunstancias personales se suceden unas a otras, recordándonos que el tiempo avanza de manera constante e irreversible. Es una realidad y asumirla puede no ser sencillo, pero resulta fundamental para comprender el valor de cada instante y la importancia de vivir con conciencia. Precisamente porque el tiempo es limitado, cobra un significado especial la forma en que decidimos emplearlo. Posponer lo importante, aplazar decisiones o dejar para más adelante aquello que realmente importa puede implicar perder oportunidades irrepetibles. Esto mismo es lo que trata de inculcar Francesc Torralba, profesor universitario, filósofo y teólogo español, durante una entrevista en 'La Fórmula del Éxito', el podcast de Uri Sabat. Desde la perspectiva que ofrece este filósofo, cada día puede entenderse como una oportunidad única. En lugar de llenar el tiempo con actividades vacías o rutinarias que buscan evitar el silencio o la reflexión, es posible orientarlo hacia experiencias que aporten valor: aprender, compartir, cuidar y disfrutar. «Nada permanece. Esto es algo que tenemos que asumir, que no es un tiempo ilimitado y además es irreversible. Yo no puedo regresar a mi infancia, simplemente he entrado en una etapa que se llama madurez y luego vendrá otra, si tengo años por delante, que es la vejez», empieza su reflexión. «Y luego se acabó. No sé cuánto tengo por delante. Lo que sí que sé es que sea mucho, sea poco, terminará, porque todo pasa. Y es importante que pase», enfatiza. En este sentido, recuerda lo que Séneca le dijo a Lucilio. «No pospongas». Posponer es «ya no haré», «ya habrá ocasión». Cuidado, ¿estarás tú? No lo sabes. ¿Estará la persona a quien quieres comunicarle ese mensaje? Tampoco lo sabes. Y si estará, ¿estará en circunstancias de entenderte?». «Mi madre sufre un Alzheimer hace 5 años. Me pongo delante de ella y no me reconoce. Entonces, ¿qué aprendes cuando ves que el tiempo es limitado? Que no puedes posponer, que tienes que dedicarlo a eso que merece la pena, aquello que realmente tiene valor, que no lo puedes dilapidar en estupideces, en personas que no merecen la pena, en lecturas que son estúpidas, en conversaciones que no aportan nada». Así, Francesc Torralba vive «cada día como un regalo». «Es una ocasión. ¿Qué hago con este día? Porque igual es mi último día, no lo sé, pero en cualquier caso, ¿qué hago con este día? ¿Cómo lo ocupo? Es una oportunidad para mil cosas, para aprender, para enseñar, para consolar, para amar, para curar, para ser amado, para mil actividades que te llenan. Yo creo que si uno empieza así el día, lo empieza muy distinto», cierra el teólogo.
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