Cope Zaragoza
El futbolista Álvaro Aguado ha roto su silencio a través de un comunicado en vídeo para defenderse de la acusación de presunta agresión sexual a una trabajadora del Espanyol, un caso por el que la Fiscalía pide para él 9 años de prisión. El jugador ha decidido hablar públicamente tras una semana de reflexión, afirmando que no puede "seguir callado viendo cómo se utiliza el morbo a través de manipulaciones, filtraciones interesadas, titulares sensacionalistas y noticias que ignoran deliberadamente la presunción de inocencia". Aguado ha asegurado que su vida se paró "de golpe" hace un año y que desde entonces no ha podido ejercer su profesión. Ha denunciado tener que vivir con un "juicio paralelo alimentado por informaciones sesgadas y distorsionadas antes de que la justicia pueda pronunciarse". Pese a todo, se muestra tranquilo, ya que su estado de ánimo, explica, "depende de conocer toda la realidad del caso, de saber que solo se está difundiendo una versión". El futbolista ha señalado directamente a las que considera "incoherencias e inexplicables lagunas en la declaración de la denunciante". Según su versión, existen "contradicciones entre su versión y la de los testigos allí presentes" y un "informe médico inicial que acredita que no hubo ni un solo signo de agresión", además de que la denuncia se presentó "siete meses después, cuando ya se habían borrado las grabaciones de las cámaras", algo que, en su opinión, "habría permitido conocer con claridad lo sucedido". Por todo ello, Aguado confía "plenamente en la justicia" y desea que el juicio "llegue cuanto antes para que se pueda acceder a toda la información". Considera que "si la opinión pública conociera la información que ya forma parte del procedimiento, entendería que la realidad difiere mucho del relato que se ha difundido". Aguado ha lamentado el "daño social y profesional" que comienza "mucho antes de que exista una resolución judicial". Ha criticado duramente el papel de los medios, preguntándose: "¿En qué momento dejamos de informar para empezar a destruir personas?". En su opinión, "se ha normalizado señalar, juzgar y condenar socialmente antes de tiempo, hasta el punto de que parece existir una especie de presunción de culpabilidad", algo que considera "muy peligroso". Para el futbolista, en el contexto actual "la presunción de inocencia desaparece, como si la fama implicara renunciar a los derechos más básicos, como si todo valiera". También ha reflexionado sobre el apoyo recibido, destacando que "en privado hay mucho apoyo, pero en público es todo silencio", una situación que atribuye al "miedo a posicionarse en un tema extremadamente delicado". En medio de lo que califica como un "infierno", el jugador ha revelado que sus tres pilares son "saber quién soy y quién no soy", su familia —su mujer, su hija, sus padres y su hermano— junto al apoyo psicológico, y su "pasión" por el fútbol. "Nunca he dejado de prepararme, ahora no hay focos, pero sigo trabajando cada día con la convicción de estar preparado para cuando llegue la oportunidad", ha afirmado. Aguado se ha preguntado retóricamente quién reparará el daño a su familia y a su reputación si resulta absuelto. Ha sido tajante al afirmar que "quien usa una causa tan seria como la violencia sexual para hacer daño, no solo puede destrozar a un inocente, también ensucia la lucha legítima de mujeres que sí han sido agredidas, y merecen protección, credibilidad y respeto". Finalmente, ha concluido que esta experiencia le ha obligado a "mirar hacia adentro" y a entender que el valor de una persona va más allá de su profesión. "A veces, solo basta con cruzarte con la persona equivocada para que puedan destruirte la vida, y eso es lo que más asusta, que a cualquiera le puede pasar", ha sentenciado, mientras espera que todo se aclare para poder "empezar a reconstruir lo que injustamente" le fue "arrebatado".
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