COPE
La suplencia de Santi Cazorla en un partido ya intrascendente para el Real Oviedo ha desatado la indignación de Heri Frade, en 'Tiempo de Juego', que ha calificado la decisión del técnico, Guillermo Almada, como "una falta de piel, para mí, imperdonable, que inhabilita a nadie para seguir en el Oviedo". Frade considera "muy feo" quitarle a Cazorla la oportunidad de ser titular con el brazalete de capitán en el Bernabéu. La polémica no es nueva y ha sido el detonante que ha hecho estallar la tensión en el vestuario del Real Oviedo. Las recientes declaraciones de Dani Calvo, segundo capitán del equipo, han destapado la brecha con el entrenador. Calvo afirmó no entender la gestión de Cazorla, asegurando que "debería haber jugado mucho más" porque, a sus 40 años, "es el mejor de todos". Según el análisis de Heri Frade, la decisión de Almada de no alinear a Cazorla es "una demostración de fuerza". Esta gestión se ha producido durante toda la temporada, en la que el jugador solo ha sido titular en cuatro partidos. El propio técnico uruguayo, a su llegada, ya le habría insinuado al futbolista "que no contara" con él, evidenciando un trato que no ha sido bueno. Las palabras de Dani Calvo no son un acto individual, sino que, según se ha analizado en el 'Tiempo de Opinión oviedista' de la Cadena COPE, representan el sentir de buena parte de la plantilla. De hecho, varios futbolistas del Real Oviedo no desean la continuidad del técnico uruguayo la próxima temporada debido a sus entrenamientos y su gestión de grupo. La crisis, sin embargo, va más allá del banquillo y apunta a la cúpula del club. En el debate se ha criticado una "dirección general y deportiva absolutamente transparente". El comentarista Sergio Fernández ha sido tajante al afirmar que "no hay ningún tipo de personalidad en el club para sentarse con los futbolistas y hablar las cosas". En medio de esta tormenta, ha surgido una noticia que podría cambiar el rumbo del club. Según informó Paco González en 'Tiempo de Juego', el Real Oviedo tiene "muy avanzado" el fichaje de un nuevo director deportivo con experiencia en Primera División. Este movimiento es visto como una esperanza para iniciar un "club nuevo" y profesionalizar la gestión. La llegada de esta nueva figura se interpreta como el punto final definitivo a la etapa de Almada y el comienzo de un proyecto que busca evitar los errores del pasado. La afición espera que a este nuevo responsable "le dejen trabajar" para construir una estructura sólida, capaz de competir tanto en Segunda como en un hipotético regreso a Primera División.
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