ABC
En la región austriaca del Tirol , situada en el corazón de los Alpes, se reparten un puñado de granjas en las que el tiempo pasa diferente y las preocupaciones parecen esfumarse, enclaves en los que uno puede fundirse con la naturaleza e interactuar con animales felices, que los llaman. Si Heidi hubiese sido austriaca en lugar de suiza, seguro habría vivido junto a su abuelo en una de estas coquetas casitas de madera cuyos balcones lucen vibrantes tonos durante la primavera y el verano por sus cientos de flores. Pero, ojo, porque no solo el personaje de la escritora Johanna Spyri podría disfrutar de estos complejos, sino que por suerte, cualquier persona con ganas de vivir una experiencia auténtica y rural puede acercarse hasta este enclave. La asociación Urlaub am Bauernhof cuenta con una larga lista de granjas que están abiertas al turismo y permiten alojarse en ellas, así como realizar diferentes actividades, vamos que se puede ser granjero por un día. Para contar con este sello, los diferentes complejos deben cumplir con una serie de requisitos que garanticen su calidad, así como una experiencia única y mágica para sus huéspedes. Mantener un vínculo local estrecho, que los anfitriones vivan o trabajen en la explotación agrícola, que tengan un máximo de 50 plazas para dormir, que tengan el sello de garantía de calidad o que como embajadores del mundo rural ofrezcan una visión de la auténtica vida en el campo y apego a la región, los productos, ciclos naturales y tradición son algunos de los básicos. En esta marca de agroturismo austriaca tienen también su versión granjera de las estrellas Michelin en formato flores. Los establecimientos pueden tener desde dos a cinco flores , distintivos que se otorgan en función de los requisitos que cumplen, sus instalaciones, servicios y experiencias en el terreno. Estas se someten, además, a controles de calidad periódicos para que mantengan siempre un nivel. Bajo este sello se encuentran cientos de granjas de diferentes tipos entre las que todo viajero podrá encontrar su 'match' perfecto. Las hay especializadas en atención infantil, orgánicas, con determinados animales como caballos –cuanta más variedad más puntual– y hasta las que tienen sus puertas abierta también para los miembros peludos de la familia. En el valle Wildschönbau y, más concretamente, en la localidad de Niederau está la granja ecológica de Hartlhof –que pertenece a la misma familia desde hace décadas–, una opción perfecta para quienes viajan con niños pequeños distinguida con cuatro flores. Aquí cuentan con todo tipo de instalaciones y comodidades para que la experiencia de los más pequeños de la casa sea inolvidable, incluidas cunas y tronas. Además de mucho campo para correr, disponen de columpios y toboganes, una gran selección de juegos de mesa y cartas y, por supuesto, un montón de animales. Aquí podrán desde ver cómo se ordeñan las vacas, hasta acariciar conejos o dar de comer a las cabras. Por otro lado, cuentan con una ganadería lechera , por lo que siempre hay yogur, mantequilla y quesos frescos en su cocina, donde también guardan mermelada casera, huevos y un aguardiente que elabora el abuelo Leo. Christine Maria trabaja con productos de temporada cultivados en la propia granja, lo que aporta un valor extra a la experiencia. Para alojarse ofrecen dos apartamentos, uno con 110 metros cuadrados que puede acomodar hasta diez personas, y otro con capacidad para 2-4 personas. Esta es, además, una de las más accesibles, pues se puede llegar en un autobús desde el pueblo que se conecta por tren con diferentes destinos como Innsbruck o Salzburgo. Lo mejor es que se puede disfrutar todo el año porque está también junto a una estación de esquí, todo un plus para quienes disfruten de los deportes de invierno. En Landl, cerca de la localidad de Thiersee, está Glarcherhof , un complejo en el que cuatro generaciones de la misma familia llevan años recibiendo huéspedes y donde Regina y Klaus hacen hoy día de perfectos anfitriones. En esta granja ecológica de ganadería lechera tienen –además de vacas– cabras, gallinas y algún que otro gatito que se deja ver en los meses de buen tiempo. Los paisajes que rodean sus instalaciones son de postal e invitan a recorrerlos a través de diferentes rutas de senderismo que parten desde esta casa. Así mismo, en los meses de verano darse un baño en el cercano lago Thiersee es otra de las actividades que no puede faltar. Para alojarse disponen de tres habitaciones dobles y una individual, todas ellas con baño privado y una bonita decoración rústica, situadas en la segunda planta de la casa. En su Bauernstube , lo que se traduce como salón del granjero, se sirven cada mañana exquisitos desayunos en los que no faltan huevos que uno mismo puede recoger, ¿qué más se puede pedir? La agradable zona exterior incluye un horno de pizza, un jardín con tobogán, columpios, arenero y cama elástica y hasta un jacuzzi de madera. Además, en la zona de relax los huéspedes pueden probar su destreza con un curioso y entretenido juego típico en el que cada participante tiene que clavar un clavo en un tronco cortado dándole con la parte contraria del martillo. Parece fácil, pero no lo es. A poco más de cinco minutos del anterior establecimiento está Ascherhof , una granja ecológica de ganadería lechera que, construida en 1902, ha sido remodelada con gran cariño mezclando la artesanía tradicional con un toque más moderno. Esta opción es perfecta para aquellos que busquen un poco más de lujo y modernidad. Gestionada por la familia Lamprecht , esta granja se ha incorporado recientemente al programa de Urlaub am Bauernhof. Cuentan con unas 20 vacas y terneros y cada año durante la temporada de pastoreo procesan más de 20.000 litros de leche de heno con la que elaboran queso alpino orgánico que los huéspedes, por supuesto, pueden probar. Las vacas se alimentan de pasto fresco y heno durante todo el año, de ahí que su leche sea una de las más apreciadas. Además, tienen perros, gatos y caballos. Algunos de los productos naturales que se pueden probar y adquirir aquí son miel, aguardiente y hasta un incienso elaborado con hierbas de las montañas tirolesas. Para alojarse ofrecen dos habitaciones individuales, cuatro dobles, alguna de ellas con sauna privada, y un apartamento. Además, en el próximo año ampliarán su capacidad con nuevos dormitorios. En las montañas de la localidad de Scheffau, enclavada a los pies de la majestuosa sierra de Wilder Kaiser, está Obholzhof , un complejo de cuento con cuatro flores donde tres generaciones de la familia Feger acogen con gran cariño a los visitantes. En esta granja ecológica con 13,5 hectáreas de pastizales trabajan la cría de vacas nodrizas y cuentan con ovejas, conejos y gatos a los que los encantan que los acaricien. Tareas en esta granja no faltan. En otoño se recoge la fruta que Peter utiliza para crear su propio aguardiente y se cortan ramas de pino que se enredan y venden al sector de la jardinería en noviembre, las cuales son utilizadas para las guirnaldas de Adviento y arreglos florales. Para alojarse disponen de cinco dormitorios con baño situados en la casa principal y un apartamento independiente que puede acomodar hasta seis personas. Las vistas que ofrecen son realmente espectaculares. Despertar aquí cada mañana es verdaderamente un privilegio. Y tras esto, uno puede bajar a disfrutar de forma pausada de un completo desayuno con productos caseros como zumos, mermeladas, huevos, miel o cremas para untar. Aquí se abastecen del agua de un manantial propio situado en el bosque y disponen de un pequeño huerto. Por último, para completar la escapada se puede realizar una visita a la sastrería Trach & Braut Werkstatt Helene Mayr , situada en Kirchbichl. En su pequeña tienda se puede conocer un poco más sobre la historia de los famosos trajes tiroleses e, incluso, llevarse uno.
Go to News Site