Diario CÓRDOBA
Durante años hemos escuchado una consigna que suena casi a mantra de autoayuda: vivir sin arrepentirse. Como si una existencia plena consistiera en avanzar siempre hacia delante sin detenerse en los errores. Pero la realidad de nuestras emociones es bastante más compleja, y algo más humana. Arrepentirse no solo es parte inevitable de la experiencia de vivir; también cumple una función importante: nos obliga a mirar quiénes fuimos, qué decisiones tomamos y qué caminos habríamos elegido de haber sabido entonces lo que sabemos ahora.
Go to News Site