Diario de Noticias
Se hacía muy difícil ayer fijar la atención fuera de Pekín. Con permiso de Florentino Pérez, la estabilidad financiera y geoestratégica global se ha estado jugando ayer y hoy allí con la cita de Donald Trump y Xi Jinping. El primer cara a cara confirmó varios tópicos que acaban por convertir en previsible el errático proceder de la actual Administración estadounidense. A saber: entre bomberos procuran no pisarse la manguera; el inquilino de la Casa Blanca tiende a ser más firme con los más débiles y más dócil con los que le miran a los ojos; el de Zhongnanhai -la residencia oficial del presidente de la República Popular- aplica con paciencia milenaria el cerco sobre la escindida isla de Formosa a cambio de administrar su potencial comercial.
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