El Plural
Parece que Andalucía ha terminado aceptando lo inaceptable. Que una persona mayor espere meses para una operación. Que un niño tenga que aguantar semanas para ver a un especialista. Que conseguir una cita con el médico de cabecera se haya convertido en una carrera de obstáculos. Que las Urgencias estén saturadas y los pasillos hospitalarios llenos de pacientes esperando una cama. Después de casi ocho años de gobierno de Juanma Moreno Bonilla, la pregunta ya no es ideológica ni partidista. Es mucho más incómoda y mucho más humana: si de verdad nos importa la salud de nuestros hijos, de nuestros padres y la nuestra propia, ¿cómo hemos llegado a normalizar el deterioro de la sanidad pública andaluza? Porque lo que está ocurriendo en Andalucía no es un problema puntual ni una mala racha. Es un deterioro progresivo y constante de uno de los pilares fundamentales del Estado del bienestar. Y lo más grave es que millones de andaluces lo están viviendo en primera persona cada vez que intentan pedir una cita médica. Los datos son demoledores. Andalucía lidera actualmente las listas de espera sanitarias de toda España. Más de un millón de andaluces permanecen atrapados en el sistema esperando una consulta, una prueba diagnóstica o una operación quirúrgica. Son cifras que no hablan solo de números; hablan de personas angustiadas, de enfermedades que empeoran y de familias enteras viviendo con miedo e incertidumbre. La demora media para una intervención quirúrgica ya alcanza los 173 días, muy por encima de la media nacional. Casi 200.000 personas esperan una operación en Andalucía. Uno de cada cuatro pacientes que están en lista de espera en España vive en esta comunidad. Y mientras tanto, el Gobierno andaluz sigue vendiendo una imagen de normalidad que choca frontalmente con la realidad que sufren miles de familias. Pero el problema no termina en los quirófanos. Las consultas externas se han convertido en otro cuello de botella insoportable. La espera media para ver a un especialista supera ya los 136 días. En algunas provincias, el colapso ha alcanzado niveles difíciles de creer. En Jaén, por ejemplo, se han denunciado casos de pacientes con citas de Neurología programadas para finales de 2026 pese a haber sido derivadas en 2023. Casi 900 días de espera para una consulta médica. ¿De verdad alguien puede considerar normal semejante situación? Mientras las listas de espera crecen sin freno, la Atención Primaria se desmorona lentamente. Lo que antes era la puerta de entrada al sistema sanitario y el gran muro de contención de hospitales y Urgencias hoy funciona al límite. Conseguir una cita con el médico de cabecera puede requerir hasta dos semanas de espera, incluso para una consulta telefónica. La consecuencia es evidente: miles de personas terminan acudiendo directamente a las Urgencias hospitalarias porque en sus centros de salud nadie puede atenderlas a tiempo. El resultado es un colapso permanente que ya forma parte del paisaje cotidiano de muchos hospitales andaluces. Y todo ello ocurre mientras médicos, enfermeros y personal sanitario trabajan en...
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