Ultima Hora Mallorca
La irrupción de ChatGPT, Copilot, Gemini, Claude y demás inteligencias artificiales (IA) generativas de uso masivo ha sido tan rápida que apenas hemos tenido tiempo de pensar cómo la incorporamos a nuestro día a día. Herramientas que nos evocan a algunas películas de ciencia ficción redactan informes, resumen documentos, corrigen textos, preparan clases o sugieren argumentos. Como economista y docente, contemplo este fenómeno con cierto entusiasmo, pero también con mucha inquietud. La cuestión no es solo si la IA nos hace más productivos, sino si nos ayuda a pensar mejor. Mal utilizada, puede ser una coartada para trabajar peor y pensar menos. El estudiante que le pide un trabajo completo sin leer, contrastar ni comprender el resultado no aprende: externaliza el esfuerzo cognitivo. El profesional que delega un informe sin revisar supuestos o fuentes no gana inteligencia: multiplica el riesgo de errores con apariencia de sofisticación.
Go to News Site