Cope Zaragoza
El reciente brote de hantavirus en el crucero Hontius, con 11 casos activos según la OMS, ha generado preocupación y ha traído a la memoria la pandemia de coronavirus. Para aclarar las dudas, la neumóloga del Hospital HLA San Carlos de Dénia, Isabel Amara, ha explicado en una entrevista para COPE Dénia Marina Alta las claves de este virus, su transmisión y cómo actuar. El hantavirus pertenece a una familia de virus ya conocida, pero la cepa actual, conocida como 'virus de los Andes', ha generado alerta por ser "el primero de su familia que se documenta que puede afectar de persona a persona", según Amara. La experta aclara que, si bien en América puede causar afecciones cardíacas y pulmonares, los casos vistos en Europa y Asia suelen provocar "una fiebre hemorrágica con afectación del riñón". La principal vía de contagio es a través del contacto con roedores. "La vía principal de transmisión es con la orina y las heces, o incluso la saliva de los roedores", detalla la doctora. Las personas pueden infectarse al inhalar partículas contaminadas, especialmente al limpiar espacios cerrados y mal ventilados donde habitan estos animales. Aunque se ha documentado la transmisión entre humanos, la doctora Amara insiste en que no es comparable con la del COVID-19. "El contagio no es habitual de persona a persona", afirma, y para que ocurra, "tiene que ser con un contacto estrecho y prolongado", a diferencia de lo que ocurría con el coronavirus. La principal vía de exposición sigue siendo el contacto ambiental con ratas. Los síntomas del hantavirus son, lamentablemente, "inespecíficos" y muy similares a los de una gripe común: fiebre, dolor de cabeza, dolores articulares, dolor abdominal, náuseas y vómitos. Por ello, la neumóloga subraya que el factor determinante es el contexto: "lo que tenemos que tener en cuenta es si hemos tenido contacto con roedores o si hemos estado en contacto con gente que haya estado expuesta". La fiebre, insiste, "es lo que nos tiene que mantener en alerta". Los grupos más vulnerables son aquellos expuestos a entornos donde puede haber roedores, como "gente que trabaja en la agricultura" o personal de limpieza de "espacios cerrados" y "pocos ventilados". También se considera grupo de riesgo haber tenido "un contacto estrecho confirmado" con una persona infectada. En cuanto a la prevención, la OMS es clara: la clave es "reducir el contacto entre personas y roedores". La doctora Amara recomienda "prácticas seguras de limpieza" y "evitar zonas contaminadas". Es importante "no barrer en seco ni aspirar" en lugares donde se sospeche la presencia de ratas. Además, si se sospecha de un contacto de riesgo, es crucial "identificarlo y tener un aislamiento" preventivo. Desde el punto de vista neumológico, la infección suele ser inicialmente "banal", con tos, malestar y falta de aire. Sin embargo, "en los casos más graves puede acabar desarrollando una insuficiencia respiratoria", que podría requerir ingreso en la UCI y "soporte respiratorio o intubación". La diferenciación con una neumonía común es "muy compleja" y solo se confirma con una PCR positiva al hantavirus. Actualmente, "no hay un tratamiento antiviral específico" ni una "vacuna eficaz" contra el hantavirus. El manejo de la enfermedad se basa en "una monitorización estrecha de las constantes" y tratamiento de soporte. En casos graves, se puede recurrir a un ventilador, que actúa como "unos pulmones artificiales". Finalmente, la doctora Isabel Amara lanza un mensaje de tranquilidad, basado en la experiencia adquirida con el COVID. "La población no debe alarmarse, sí que hay que informarse bien", afirma. Aunque no haya una herramienta específica, destaca la importancia de la prevención y la vigilancia. "Hemos aprendido cosas y podemos hacer lo mismo ante esta situación", concluye, pidiendo "precaución, vigilancia y mantener la calma".
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