COPE
El arranque de la gira de Loquillo en Pamplona dejó claro que el veterano rocker sigue en plena forma. Con un pabellón entregado desde el primer acorde, el artista ofreció un espectáculo sólido, intenso y cargado de emoción, en el que combinó sus himnos de siempre con interpretaciones renovadas y una puesta en escena impecable. A lo largo de casi dos horas, Loquillo repasó algunos de los temas más emblemáticos de su carrera. Canciones como “El ritmo del garaje”, “Rock and Roll Star” o “Feo, fuerte y formal” resonaron con fuerza entre un público que no dejó de cantar y acompañar cada gesto del artista. La banda, perfectamente engrasada, aportó potencia y elegancia a un repertorio que demuestra por qué Loquillo sigue siendo una figura imprescindible del rock en español. Sin embargo, el momento más memorable de la noche llegó cuando Kutxi Romero, vocalista de Marea y uno de los músicos más queridos de Navarra, apareció por sorpresa en el escenario. La ovación fue inmediata. Juntos interpretaron “Cruzando el paraíso”, creando un instante mágico que unió la voz grave y poética de Romero con la presencia escénica inconfundible de Loquillo. La complicidad entre ambos artistas se hizo evidente, y el público respondió con entusiasmo. La aparición de Kutxi Romero añadió un componente emocional inesperado al concierto, reforzando la conexión entre el músico barcelonés y la ciudad de Pamplona, donde siempre ha encontrado un público fiel. Tras ese momento especial, el concierto avanzó hacia un final apoteósico. El cierre llegó con algunos de los himnos más celebrados del artista, entre ellos “Cadillac solitario”, que convirtió el recinto en un coro multitudinario. Con un adiós elegante y agradecido, Loquillo dejó claro que esta gira promete grandes noches y que su figura sigue siendo un pilar del rock estatal. El inicio en Pamplona no solo confirma el buen estado de forma del artista, sino que anticipa una gira que dará mucho que hablar.
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