ABC
Hay calles que no necesitan una comisión para explicar su herida. Basta mirarlas. Basta detenerse un minuto, sin coche oficial, sin carpeta, sin frase preparada, sin esa serenidad de quien habla de la ciudad desde una distancia higiénica. Hay lugares que, vistos de cerca, desmienten solos cualquier versión tranquilizadora. El paso de peatones de Santa Bárbara, en el Paseo de la Rosa, es uno de ellos. Cuando la memoria del último atropello no se ha apagado, ha llegado otro. En el mismo punto. En el mismo paso. Con la misma escena de fondo: el barrio avisando y la realidad poniendo el cuerpo donde otros ponen argumentos. Hoy ha sido una mujer. Una frase desnuda. Una frase insoportable. Una frase que... Ver Más
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