COPE
El futuro de Santi Cazorla en el Real Oviedo ha dado un giro inesperado. Cuando su marcha parecía decidida tras anunciar hace dos semanas que "todo tiene un principio y un final", sus últimas declaraciones han abierto de par en par la puerta a su continuidad. Esta nueva postura ha generado un intenso debate en el entorno oviedista, donde muchos consideran que la permanencia del capitán está directamente ligada a la no continuidad del entrenador, Guillermo Almada. La gestión de minutos por parte de Almada ha sido un punto de fricción constante. Desde la llegada del técnico, Cazorla ha tenido una participación escasa, a menudo relegado a "minutos residuales", y todavía no ha sido titular. Esta situación ha alimentado la percepción de una mala sintonía entre ambos, considerada clave en la decisión del jugador. El último episodio de esta falta de sintonía se produjo tras el partido contra el Real Madrid. Almada afirmó en rueda de prensa que la suplencia de Cazorla fue una "decisión consensuada" para que el jugador pudiera "despedirse de la gente como titular en el Tartiere". Sin embargo, la respuesta del propio Cazorla desató todas las especulaciones: "Es una forma de decirlo, ¿no? Pero, bueno, ya lo explicaré más adelante. Yo nunca he creado polémica ni problemas para el club". El cambio de parecer de Cazorla también se atribuye al apoyo incondicional de la afición, que le dedicó un sonoro "Santi, quédate" al final del partido contra el Getafe, y al respaldo explícito del vestuario. Las declaraciones de su compañero y también capitán, Dani Calvo, defendiéndolo públicamente, han evidenciado una fractura entre la plantilla y el entrenador. Esta división hace que en el entorno del club se vea como "impensable" que Cazorla y Almada puedan continuar juntos la próxima temporada. La sensación general es que el vestuario está con Santi, lo que posiciona al técnico en una situación muy delicada de cara a la planificación del siguiente curso. Ahora, todas las miradas están puestas en el último partido en el Carlos Tartiere. El hecho de que se hayan pospuesto los homenajes previstos para su despedida es interpretado como una señal más de que su renovación es una posibilidad real. La decisión final de Cazorla no solo definirá su futuro, sino que podría precipitar también el adiós de Guillermo Almada del banquillo azul.
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