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En Ust Kut (Irkutsk, Rusia), un vecino halló en su patio a un osezno asustado y hambriento que, pese a sus gruñidos, aceptó leche y pescado. Al no aparecer su madre, las autoridades de fauna lo rescataron, ya que no sobreviviría si era devuelto a la naturaleza. Este 15 de mayo, el Zoológico de Siberia lo acogió en una cómoda madriguera con juguetes. Aunque el cachorro llegó débil, ya recibe atención veterinaria y se espera su pronta recuperación con una alimentación adecuada.
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