Faro de Vigo
Fremir Joel Gómez y su familia llegaron a A Estrada hace cuatro años. Atrás dejaban Venezuela, la tierra que tuvieron que abandonar llevándose solo unas maletas, para iniciar una nueva vida en Galicia, donde no tardaron en encajar. «Desde que llegamos todo el mundo nos trató muy bien. Nos sentimos como en casa», afirman destacando su rápida adaptación a la vida en el pueblo, tanto ellos como sus dos hijos. Un paso importante en esa adaptación fue encontrar trabajo. Tras años como técnico informático en Venezuela Fremir trabajó como camarero en el chinguito de la playa fluvial y como parrillero en el Asador de Leo y en los últimos años en la empresa Pollos Rivadulla. Ahora sin embargo, ha llegado en momento de poner en marcha «algo propio» y será al frente de un establecimiento histórico, el Acrópolis.
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