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Eurovisión celebra este sábado 16 de mayo la final de la edición de la vergüenza, sin España y con Israel compitiendo de nuevo por ganar con el televoto bajo sospecha. Repasamos cómo se ha llegado a esta situación y qué alternativas tiene la UER en su noche más polémica Vídeo - Pedro Sánchez, antes del Eurovisión 2026 sin España: “Frente a la guerra ilegal y el genocidio, el silencio no es una opción” Análisis - Por qué Eurovisión echa de menos a España: radiografía de un festival en crisis con menos dinero, fans e impacto Eurovisión celebra este sábado 16 de mayo la final más polémica de su historia . El certamen, que lleva dos ediciones consecutivas en 'jaque' por Israel , llega a la cita de Viena 2026 con las alarmas encendidas y con dos posibles desenlaces: que todo acabe saltando por los aires con una victoria de la KAN israelí , o que la Unión Europea de Radiodifusión se agarre al clavo ardiendo de un país favorito como Finlandia para agitar el tablero de aliados. Como en verTele hemos ido advirtiendo y analizando en nuestras coberturas de Malmö 2024 y Basilea 2025 , el festival de la UER ha pecado de una excesiva permisividad con la delegación de Israel . No únicamente permitiéndoles participar en plena masacre en Gaza y ofreciéndoles un escenario de millones de espectadores, sino también protegiendo a la cadena israelí a pesar de sus incumplimientos constantes de las normas del festival ; y a su vez permitiendo la adulteración del televoto cometida por el gobierno hebreo sin tomar medidas, como recientemente ha reconocido el director Martin Green. De este escaparate propagandístico en el que se ha convertido Eurovisión se bajaron en el camino a Austria las televisiones públicas de España (RTVE), Países Bajos (AVROTROS), Irlanda (RTÉ), Eslovenia (RTVSLO) e Islandia (RÚV) , tras intentar sin éxito recuperar el espíritu del certamen expulsando a Israel. Pese a las medidas cosméticas de la UER para llevar a cabo la edición de Viena, la ausencia de los cinco países con más dignidad de Europa no ha hecho sino confirmar que nada ha cambiado en el seno del festival . Lo que debería haber sido una celebración de los 70 años de un certamen que une a través de la cultura, es de nuevo una cita llena de tensión política que el público europeo vivirá con el corazón encogido hasta saber si al Gobierno de Israel le salen las cuentas con los votos y esta vez es la vencida. Porque en eso han convertido Eurovisión: en una herramienta de poder mediático que ya tiene poco de concurso musical. El candidato de Israel desfila en la alfombra inaugural de Eurovisión 2026 Israel mancha otra final de Eurovisión con polémica (y ya van 3) Que el Gobierno israelí haya admitido que invirtió “mucho dinero” en campañas para fomentar el voto en las ediciones de 2024 y 2025, algo que está prohibido en las normas de Eurovisión, no ha impedido que se presenten en Viena con las mismas prácticas y objetivos . Tras el testeo en Malmö con la candidatura de Eden Golan , en Basilea la estrategia les sirvió para ganar el televoto y estar a punto de levantar el Micrófono de Cristal con Yuval Raphael . Dos candidaturas politizadas hasta el extremo que no habrían sido las únicas con inversión gubernamental, pues el New York Times ha desvelado estos días en una investigación que el Ejecutivo llevaría implantando estas prácticas al menos desde 2018 , el año de su última victoria. El propio director de Eurovisión, Martin Green, que antes del inicio de la semana eurovisiva admitió que no fueron lo “suficientemente estrictos” con la adulteración del televoto israelí, y que hace unos días envió una advertencia formal a la KAN por volver a saltarse las normas con campañas de voto masivo que no están permitidas , vio el martes cómo se repetía la historia en la primera semifinal: Israel se coló en la final gracias a la votación del público . En el Wiener Stadthalle de Viena, parte de los asistentes mostraron su desacuerdo con la participación israelí, y por la retransmisión televisiva se colaron gritos de “stop the genocide!” durante la actuación de Noam Bettan . La respuesta de Eurovisión, que había prometido libertad de expresión, fue censurar las protestas contra el criterio de la TV organizadora, la ORF austríaca. Este ha sido un ejemplo más de la permisividad de los organizadores con Israel, y una polémica que se suma a la larga lista que el festival acumula en estas tres últimas ediciones. El cantante de Israel tras su clasificación a la final de Eurovisión 2026, y un manifestante expulsado del estadio En estos años de tensión, el certamen de la UER ha permitido a la KAN saltarse normas capitales de Eurovisión. Como recogimos en este artículo meses atrás, entre ellas están las manifestaciones políticas en las letras de las canciones y en declaraciones públicas, así como comportamientos que van contra los códigos de conducta e incluso comentarios en las retransmisiones de las galas en la cadena israelí contra otros cantantes y países que no están permitidos. Al menos 16 delegaciones presentaron quejas por la actitud de la comitiva de Eden Golan en Malmö, una edición repleta de tensión en la que verTele pudo palpar el ambiente insostenible, pero nada de ello fue suficiente para valorar su exclusión. Tampoco el hecho de que la KAN, una cadena pública, incumpla sistemáticamente los estatutos de la propia Unión Europea de Radiodifusión más allá de Eurovisión. En 2025 ya recogimos más de un centenar de ejemplos recopilados por la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina . En mayo de 2026, ya son 270 las muestras de que la televisión israelí ha incumplido estos estatutos apoyando al ejército, haciendo apología de la limpieza étnica en Gaza y blanqueando y normalizando el genocidio. Noticias, artículos, reportajes y declaraciones que contradicen el argumento vertebral que la UER ha defendido para mantener a la KAN y a Israel en Eurovisión durante ya tres años de barbarie en Palestina. La única luz en el túnel en el que se encuentra el certamen es que ya solo es noticia en la prensa mundial por ser cómplice y altavoz del Gobierno hebreo, y medios importantes como el New York Times o la BBC ya se atreven a decir que Israel utiliza Eurovisión como una herramienta de “poder blando”. Finlandia, la favorita que amenaza a Israel y su televoto adulterado Con todo este contexto llegamos este sábado 16 de mayo a la final de Eurovisión 2026, que La 1 de RTVE no emitirá por primera vez tras 64 años consecutivos en el festival. Sin un miembro del Big Five (España), sin un país fundador del festival (Países Bajos) y sin el más laureado de la historia (Irlanda), el certamen de la UER tratará de salir airoso de una edición que es de suma importancia para su supervivencia, pues del resultado dependerá que pueda empezar a reconstruirse o que llegue su autodestrucción definitiva . Si se repite la historia e Israel vuelve a pelear por la victoria, o llega a ganar, con un televoto que se ha confirmado que está adulterado y ante el que el director de Eurovisión ha prometido que tomarán medidas, será el fin del certamen tal como lo hemos conocido. Si se impide al fin el control político de los votos, y la organización demuestra que está dispuesta a cambiar las cosas , quizás se abre una vía a que las televisiones retiradas quieran emprender el camino de vuelta. En todo este rompecabezas podría tener un papel fundamental Finlandia , la gran favorita de Eurovisión 2026 en las apuestas y entre las sensaciones de la prensa especializada presente en la sede. Con sello del escenógrafo español Sergio Jaén , que ya ganó el año pasado con JJ de Austria y que ha formado parte del último Benidorm Fest, la propuesta nórdica es la que tiene todos los focos encima como clara candidata. Así lo expresa a verTele Jordi Ramos , periodista especializado de RAC1 que cubre desde Viena una edición que define como “descafeinada” . Con cuatro festivales a sus espaldas, diferencia el ambiente “curioso” de la capital austríaca con los vividos en ciudades más pequeñas como Malmö o Basilea que se volcaron con el certamen. No lo achaca exclusivamente al factor político que empaña la edición, pero sí afirma que no se palpa el ambiente eurovisivo en las calles de una sede tan grande. Para él, que sigue la actualidad eurovisiva durante todo el año, “Finlandia parece que lo tiene todo hecho”. “ Los finlandeses han hecho una actuación por y para ganar Eurovisión . Es una actuación ganadora”, expresa el periodista, pues esta cuenta con todos los ingredientes que -a priori- pueden gustar tanto al público como a los jurados. La propuesta se llama Liekinheitin y está interpretada por el vocalista Pete Parkkonen y la violinista Linda Lampenius . Hay fuego, ventilador, mucha intensidad, un relato ganador y hasta música en directo, después del permiso especial que la UER ha otorgado a su delegación. “En el centro de prensa [de Viena] se piensa que la clave la tiene el jurado. Después de las campañas orquestadas de Israel todo el mundo da por hecho que el televoto va a ir para ellos y que la llave la tiene el jurado ”, asegura Ramos, que aunque no tiene la sensación de que los profesionales vayan a dirigir la votación de una manera intencionada para evitar el posible triunfo israelí, sí considera que “Noam Bettan no es un intérprete tan excelente” como sus predecesoras, y hay artistas de otros países pueden tener puntuaciones más altas que él. Se habla incluso de Australia , que en las últimas horas se ha destapado como la otra gran candidata . La media de ambas votaciones determinará quien acaba aspirando al Micrófono de Cristal. Si es finalmente Finlandia podría ser la peor noticia posible para Israel, y quizás la mejor para Eurovisión. Y no por apearles del triunfo, sino porque sería una victoria incómoda para ellos. Desde la prensa israelí, en concreto el digital Ynet, se habla desde hace días de la “preocupación” existente en la KAN ante la posibilidad de tener que viajar el próximo año a un país en el que hay rechazo social al genocidio en Gaza. La televisión pública finlandesa, YLE, ha dado este 2026 un pequeño paso al denunciar el “hackeo eurovisivo” de Israel en las dos últimas ediciones, si bien no se llegó a sumar al boicot cuando tocaba. Solo con una victoria así, y solo quizás, podría agitarse definitivamente el tablero eurovisivo para que cambiaran las cosas de cara al próximo año. Algo que es de suma urgencia para la propia organización, que ya ha admitido abiertamente que “echan de menos” a los cinco países retirados y que trabajarán en que vuelvan. No es algo que sorprenda, pues como hemos analizado , Eurovisión ya está sufriendo las consecuencias con una caída de streamings , repercusión y también inversión. El futuro del certamen, si existe, puede empezar a escribirse este sábado.
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