Ultima Hora Mallorca
Hubo un tiempo en el que el Real Mallorca se jugaba el futuro en un viejo estadio de tribunas de cemento y olor a puro. Era abril de 1960 y el club bermellón viajaba a Vallejo con una misión que iba mucho más allá de un simple partido de fútbol: ascender a Primera División para garantizar su supervivencia deportiva, económica y social. El rival era el Levante. Otra vez el Levante. Como si el destino hubiese querido unir para siempre a ambos clubes en los momentos de máxima tensión de la historia mallorquinista. Se trataba de luchar ni más ni menos que por el primer ascenso a Primera División.
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