El Plural
Vestirse cada mañana es un gesto cotidiano que, en muchas ocasiones, hacemos casi de forma automática. Sin embargo, la elección de la ropa va mucho más allá de seguir tendencias, adaptar el armario a la temporada o simplemente combinar prendas. Desde hace años, distintos especialistas en psicología y comportamiento analizan cómo la forma de vestir puede influir directamente en el estado de ánimo, en la percepción que tenemos de nosotros mismos e incluso en la manera en la que nos relacionamos con otras personas. La moda, en este sentido, se ha convertido también en una herramienta de expresión personal. La ropa comunica, proyecta una determinada imagen y puede reforzar sensaciones como la seguridad, la tranquilidad o la confianza. No es casualidad que muchas personas recurran a determinadas prendas cuando tienen una reunión importante, una entrevista de trabajo o un evento especial. Cada vez existe más interés por entender cómo aquello que llevamos puesto puede afectar también al bienestar emocional. Precisamente sobre esta idea gira el concepto conocido como "cognición vestida", una corriente que estudia la relación entre la ropa y el comportamiento humano. Diferentes investigaciones sostienen que las prendas que utilizamos pueden modificar nuestra actitud, influir en el rendimiento o cambiar la forma en la que afrontamos determinadas situaciones cotidianas. Partiendo de esta reflexión, la firma Esmara, la línea de moda de Lidl, ha querido profundizar esta temporada en el vínculo entre bienestar y estilo personal. Para ello, la marca ha contado con la participación de profesionales de distintos ámbitos relacionados con la imagen, la psicología y el estilismo, entre ellas la psicóloga Lara Ferreiro, la estilista Mayte de la Iglesia y la asesora de imagen Almudena Martín. La relación entre la ropa y la autoestima Una de las cuestiones que más interés genera es cómo influye la forma de vestir en la autoestima. Según explica Lara Ferreiro, las prendas que elegimos pueden tener un efecto directo sobre cómo nos sentimos en determinados momentos del día. La especialista señala que utilizar cierta ropa puede ayudar a reforzar la sensación de seguridad y favorecer una actitud más firme ante situaciones cotidianas o momentos de presión. Además de la elección de las prendas, el color también juega un papel importante dentro de esa percepción emocional. La psicóloga recuerda que determinadas tonalidades suelen asociarse a sensaciones concretas. El azul, por ejemplo, transmite calma y confianza, mientras que el verde suele relacionarse con el equilibrio y la serenidad. El rosa puede generar cercanía emocional y el blanco proyecta una sensación vinculada al orden y la claridad. Aunque estos efectos pueden variar según la experiencia personal o el contexto cultural de cada persona, lo cierto es que cada vez más expertos coinciden en que la ropa tiene una influencia que va más allá de lo puramente estético. El auge de la colorimetría En paralelo, la colorimetría se ha convertido en una de las tendencias más populares dentro del mundo de la asesoría de imagen y las redes sociales. Esta disciplina busca identificar qué colores encajan...
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