Diario CÓRDOBA
El lanzamiento masivo de satélites de comunicaciones por parte de las grandes compañías aeroespaciales, como la Starlink y muchas otras parecidas, no solo está destruyendo la observación del cielo nocturno y arruina las fotografías astronómicas, sino que también es una amenaza para el clima. La contaminación de hollín provocada por estas 'megaconstelaciones', que se lanzan en masa al espacio desde 2019, se acumula rápidamente en la atmósfera superior y representa el 42% del impacto climático total del sector espacial.
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