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El banquillo, un polvorín emocional: una psicóloga deportiva desvela las claves para gestionarlo
Cope Zaragoza

El banquillo, un polvorín emocional: una psicóloga deportiva desvela las claves para gestionarlo

La imagen es un clásico en el deporte de élite: un jugador es sustituido y, de camino al banquillo, desata su frustración pateando una botella o golpeando una silla. Este momento, cargado de tensión, rabia y decepción, es uno de los desafíos mentales más complejos para un deportista. En su espacio en 'Deportes COPE Málaga', la psicóloga deportiva Alba López, del gabinete Psycoinvisible y con experiencia en entidades como el Unicaja o la Rafa Nadal Academy, ha desgranado las claves para gestionar las emociones del banquillo y convertir lo que parece un castigo en una oportunidad estratégica para mejorar el rendimiento. Lejos de ser una zona de penalización, el banquillo debe entenderse como un área funcional y estratégica. Según López, “el banquillo es una zona para reflexionar, es una zona para recuperar, es una zona para prepararse de cara a la siguiente salida”. Esta visión choca directamente con la reacción impulsiva que a menudo se observa. La psicóloga advierte que salir con ira o frustración “lo único que hace es retrasar esa capacidad que tenemos de pensar y de tomar decisiones”. Este descontrol emocional provoca que el cerebro se “desentrene” para pensar con lógica y autocrítica, y en su lugar se dedique a la queja, las excusas o la impulsividad. La gestión de este momento es crucial y, además, varía enormemente según la disciplina. En el fútbol, un cambio suele ser definitivo, lo que puede magnificar la frustración. En deportes como el baloncesto o el balonmano, las rotaciones son constantes y no hay tiempo para lamentarse. En el tenis, la soledad es absoluta, y el jugador afronta sus demonios a la vista de todo el público. Pese a las diferencias, López subraya que todos los deportistas necesitan una rutina para reconectar con el momento presente, desechar la información inútil y prepararse para volver a la acción. Uno de los cambios de mentalidad más potentes que propone la experta es aprender a decodificar las equivocaciones. Para López, el avance de un atleta se dispara cuando se logra un objetivo fundamental en la competición. “Cuando conseguimos entender el error como información, es una pasada lo que el deportista avanza”, afirma. Un jugador que se queda anclado en la frustración, como el baloncestista que comete una falta en el primer cuarto y ya sabe que no volverá a jugar hasta el tercero, pierde un tiempo valiosísimo en el que podría estar leyendo al rival, repasando el ‘scouting’ o trabajando consigo mismo. El banquillo, insiste la psicóloga, “es un motor”. Los compañeros que no están en pista tienen la función de apoyar, comunicar y aportar información valiosa. Por ello, una actitud negativa no solo perjudica al individuo, sino a todo el colectivo. “La mala actitud se contagia muchísimo”, advierte López, quien recalca la importancia de la autodisciplina para cumplir con la tarea que toca en cada momento: “Toca recuperar, pensar y reaccionar”. Este enfoque demanda superar el ego personal, una tarea compleja para deportistas de élite, programados para competir y destacar. Gestionar estas emociones con las pulsaciones disparadas es el gran reto. La primera herramienta, y la más fundamental, es la respiración. “Si los jugadores no respiran antes de empezar a pensar, se supone que la parte impulsiva va a dar mucho de sí”, explica López. Esta técnica, aunque básica, es la puerta de entrada para recuperar el control y debe ser entrenada de forma consciente, al igual que un movimiento técnico o una jugada táctica. A partir de ahí, se construye una rutina de reseteo que debe ser personal y adaptada a cada deportista. En baloncesto, por ejemplo, es famosa la técnica ‘next play speed’, que busca centrarse en la siguiente jugada inmediatamente después de un error. Muchos jugadores adoptan palabras clave como “next” o “agresivo” para redirigir su pensamiento. Otras rutinas pueden incluir gestos, beber agua, repetir una frase de autoconfianza o, como trabaja López con algunos de sus deportistas, establecer un compromiso activo: “Antes del entreno me comprometo a…, estoy en el banquillo, me siento en el banquillo, me comprometo a salir y hacer”. Para finalizar, Alba López ofrece un “consejo invisible” de gran eficacia: escribir la rutina de reseteo en papel. Este ejercicio de redacción ayuda a interiorizar el proceso. La rutina debe empezar siempre con la respiración y seguir con una palabra o pregunta inspiradora como “fuerza”, “presente” o “¿qué toca ahora?”. Ese papel, guardado en la mochila de entrenamiento, funciona como un recordatorio tangible de un trabajo mental que, como subraya la psicóloga, “hay que entrenarla para que las cosas salgan luego en el momento que realmente se necesita”.

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