Collector
Ramón Barbado, empresario avícola: "No somos una empresa muy grande pero facturamos más de 2 millones de euros en España" | Collector
Ramón Barbado, empresario avícola:
COPE

Ramón Barbado, empresario avícola: "No somos una empresa muy grande pero facturamos más de 2 millones de euros en España"

En una granja de Extremadura, las gallinas no son simples aves de corral, sino animales de compañía que forman parte de la familia. Este es el punto de partida de Finca Casarejo, un negocio especializado en avicultura ornamental que ha revolucionado el sector hasta superar los 2 millones de euros de facturación. Su propuesta se aleja radicalmente de la industria tradicional para centrarse en la cría y venta de gallinas de raza concebidas como mascotas, con un catálogo de más de 40 variedades y una línea de productos exclusivos pensados para su bienestar y belleza. La filosofía de esta empresa se basa en tratar a cada gallina como un miembro más de la familia. "Nosotros la gallina, en este caso, la concebimos como un animal de compañía, como mascota, como un miembro o más de la familia", explican desde la finca. Esta visión lo cambia todo: la esperanza de vida de las aves se alarga y surgen nuevas necesidades. Por ello, han desarrollado productos impensables en la avicultura industrial, como un pienso especial para potenciar "la belleza y la reproducción" o incluso tratamientos para la artrosis de las gallinas. Este enfoque ha creado un nicho de mercado con clientes que buscan disfrutar de la belleza de estas aves y de la experiencia de recoger huevos de colores en casa. A diferencia de las ponedoras industriales, seleccionadas genéticamente para poner más, las gallinas de raza pura ponen menos huevos, pero ofrecen una conexión diferente. "Al final las tienes en casa, recoges los huevos, tienes una experiencia increíble con la familia y entonces disfrutas también de la belleza", señalan. El éxito de Finca Casarejo no reside solo en la venta de gallinas, cuyo precio puede alcanzar los 49 euros por ejemplar frente a los 6 de una industrial, sino en todo el ecosistema de productos que han creado a su alrededor. El grueso del negocio, de hecho, está en estos artículos exclusivos. Un ejemplo es una cama para gallinas elaborada con paja y tabaco, aprovechando los residuos de la industria tabaquera local en un ejercicio de economía circular. La inclusión del tabaco en la cama de las aves cumple una triple función: aumenta la capacidad de absorción, mejora el olor del gallinero y actúa como insecticida natural contra parásitos como el piojillo. "El tabaco, la nicotina, es el insecticida más antiguo de la humanidad, y donde hay tabaco no hay parásito externo", afirman. A esto se suman gallineros de diseño, areneros para sus baños de arena, champús o sprays para evitar el picaje entre ellas, productos que comercializan en toda Europa a través de Amazon. El catálogo de la granja incluye unas 50 razas de gallina diferentes, cada una con sus particularidades. Una de las más demandadas es la Araucana, de origen chileno, famosa por poner los huevos de color azul. Otra de las estrellas es la Marans, que pone huevos de color chocolate, o la Sedosa de Japón, que parece un peluche por su plumaje. También ofrecen variedades tan curiosas como la Ayam Cemani, una gallina completamente negra (carne y huesos incluidos) que, paradójicamente, pone huevos blancos, o la Ketawa, cuyo canto suena como una risa. Desde la empresa subrayan la importancia de la genética de raza pura, que garantiza que los descendientes serán idénticos a los padres, a diferencia de las estirpes industriales. "Una raza pura es aquella que tiene un patrón y lo transmite a las siguientes generaciones", aclaran. Esta pureza es la que permite mantener la belleza y las características únicas que han convertido a estas gallinas en un objeto de deseo y en el centro de un negocio millonario.

Go to News Site