COPE
Con la llegada del verano, los campamentos de verano se presentan como una de las opciones más elegidas por las familias para los dos meses de vacaciones escolares. Más allá de ser una solución para la conciliación, estas experiencias son, según los expertos, una herramienta fundamental para el desarrollo infantil. La psicóloga Paola Pérez Correa subraya en COPE que, en términos generales, los campamentos "son positivos, porque suelen ser una experiencia muy muy enriquecedora para todos los menores". Esta vivencia no solo les permite divertirse y cambiar de rutina, sino que también impulsa el aprendizaje de competencias clave. Uno de los mayores beneficios de los campamentos es el fomento de habilidades personales y sociales que no se trabajan de la misma forma en el entorno escolar o familiar. Los niños aprenden a convivir, compartir y respetar normas en un ambiente diferente. Al estar lejos de sus padres, desarrollan la capacidad de "resolver pequeños conflictos" y se relacionan con otros menores en un contexto más lúdico. Según Pérez Correa, todo esto genera un impacto muy positivo en su desarrollo emocional. Además, estas estancias son cruciales para fortalecer la independencia de los más pequeños. "Aprenden a desenvolverse sin que estemos los padres constantemente cerca, y eso hace que también además se fortalezca la autonomía y la autoestima", explica la psicóloga. Este proceso de ganar confianza en sí mismos es vital para afrontar nuevas situaciones en el futuro con mayor seguridad. En una era dominada por las pantallas, los campamentos ofrecen un valioso respiro digital. Durante el curso, las rutinas, los deberes y la tecnología ocupan gran parte del tiempo de los niños. En cambio, en un campamento se retoma "el juego espontáneo, hacen deporte, están en la naturaleza", detalla Pérez Correa. La ausencia de videojuegos, ordenadores y móviles permite a los menores recuperar la capacidad de disfrutar del momento y de interactuar cara a cara, conectando con otros niños de una manera muy diferente a la del año escolar. Para los niños más tímidos, un campamento puede ser una "oportunidad muy buena para integrarse" en un ambiente más lúdico y con actividades grupales dirigidas. Sin embargo, la experta advierte de la importancia de que los monitores acompañen adecuadamente este proceso y, sobre todo, de "no forzar al niño". Es fundamental escucharle y valorar si está realmente preparado. Si un menor muestra angustia, se retrae o rechaza la idea por una experiencia negativa previa, es crucial "analizar qué ha pasado" y dialogar con él para entender los motivos. Respecto al debate sobre si es mejor ir con amigos del colegio o conocer gente nueva, Pérez Correa considera que ambas opciones son válidas, aunque destaca el valor de ampliar el círculo social. "Conocer niños nuevos tiene muchísimo valor", ya que les ayuda a ganar seguridad en situaciones nuevas. No obstante, para algunos niños, especialmente en su primera experiencia, ir acompañados de un amigo puede ser un apoyo necesario para facilitar la adaptación.
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