COPE
Las carreras ilegales se han convertido en un fenómeno que preocupa cada vez más en Málaga. Vehículos a gran velocidad, maniobras temerarias y concentraciones masivas organizadas a través de redes sociales son el pan de cada día en zonas como el paseo marítimo de Sacaba Beach, el Cortijo de Torres o los terrenos de ampliación de la Universidad de Málaga. Para hacer frente a esta problemática, el Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local analiza la red para anticiparse y actuar. Juan, oficial de la Policía Local de Málaga, ha explicado a los micrófonos de 'Herrera en COPE Más Málaga': "Llevamos un amplio abanico de servicio y prefiero mantenerme en el anonimato". Juan explica que las carreras ilegales son "concentraciones" de vehículos donde hay dos grupos muy diferenciados: "los conductores pasivos y activos". Por un lado, están los que denomina "conductores pasivos", un grupo de personas "más mayores y responsables" que acuden con sus coches tuneados o personalizados. Su única motivación es exhibir sus vehículos de forma estática, tras haber invertido en ellos grandes sumas de dinero, que pueden oscilar entre los 12.000 y los 20.000 euros. En el lado opuesto se encuentran los "conductores activos", a quienes la policía dirige sus esfuerzos. Este perfil es "más joven e irresponsable", y suelen utilizar vehículos antiguos pero de gran potencia, muchos de ellos de tracción trasera, para realizar todo tipo de maniobras peligrosas. Según el oficial, este grupo es el que "provocan ese tipo de acciones temerarias". De hecho, son los propios conductores "pasivos" quienes en "numerosas ocasiones" han requerido la presencia policial. "La actividad de los conductores activos les afecta negativamente y pone en riesgo sus coches", afirma Juan a los micrófonos de COPE. Las prácticas de los conductores activos incluyen las "lanzadas", que son pruebas de velocidad en paralelo; el "drifting", que consiste en derrapar de forma controlada alrededor de rotondas; o los "trompos". Mientras tanto, los asistentes se congregan alrededor, creando un grave riesgo para la seguridad. En el caso de las motocicletas, la maniobra estrella son los "famosos caballitos". Juan es tajante sobre el destino de estos infractores: "Tarde o temprano van a ser identificados, van a ser denunciados, eso sin lugar a duda". La localización de estas quedadas no es casual, sino el resultado de un "trabajo previo de inteligencia policial". Los agentes dedican "muchísimas horas" al análisis de información e imágenes en fuentes abiertas, principalmente redes sociales. Curiosamente, la información más valiosa no proviene de los conductores temerarios, que rara vez publican sus propias hazañas, sino del público asistente. "El asistente, el público, sí lo cuelga. Esa es la parte que nosotros buscamos para que nos dé esa información", explica Juan. Este método permite a los investigadores localizar perfiles de usuarios que suelen asistir a estas concentraciones y, a través de ellos, obtener vídeos y fotografías de las infracciones. El trabajo se vuelve "quirúrgico" cuando se trata de identificar a los responsables. Aunque muchos tapan las matrículas, los coches personalizados ofrecen un rastro inconfundible. "A mí no me importa que no lleves la matrícula, pero si llevas el coche de color verde con el capó pintado de negro, un determinado tipo de rueda, etc. Al final me van a llevar a tu matrícula", detalla el agente. El fenómeno no se limita a la capital malagueña. Cuando las convocatorias se anuncian con suficiente antelación desde perfiles con un gran número de seguidores, se ha detectado la llegada de participantes de otras provincias como Granada y Córdoba, así como de municipios cercanos como Vélez-Málaga, Rincón de la Victoria o Alhaurín de la Torre. El oficial de la Policía Local de Málaga califica las carreras ilegales como "una moda a nivel mundial" de una escala nunca antes vista. La Policía Local de Málaga aborda el problema con dos tipos de operativos paralelos. Por un lado, se realiza un dispositivo presencial sistemático cada viernes, con una movilización masiva de unidades, incluyendo medios aéreos como drones, para impedir la celebración de las carreras o intervenir en el momento. Por otro lado, está el mencionado trabajo de investigación en fuentes abiertas para identificar y denunciar a los infractores a posteriori, ya sea por vía administrativa o penal. Las consecuencias para los conductores temerarios son severas. Una denuncia por conducción temeraria por la vía administrativa supone la pérdida de 6 puntos del carné. En los casos más graves, que llegan a la vía penal, los infractores se enfrentan a la pérdida del carné de conducir. El riesgo es alto y las consecuencias, graves: "Te puedes quedar sin carnet". El esfuerzo policial es una carrera de fondo. Juan reconoce que "es un trabajo que no tiene un beneficio inmediato", sino que requiere constancia y una evolución continua de las técnicas de investigación. La Policía Local de Málaga lleva "muchísimo tiempo" involucrada, con un gran número de operativos, condenas y denuncias. El objetivo es claro: "Hay que mantenerlo y que no se vaya de madre". Para ello, además de los drones, el oficial asegura que cuentan con "otras cositas que están dando ya muy buenos resultados", aunque no puede revelarlas.
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