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Hubo un momento en el que Shakira necesitó empezar de cero. Después de su mediática separación de Gerard Piqué , la cantante cerró definitivamente su etapa en Barcelona y puso rumbo a Miami junto a sus hijos, Sasha y Milan. Allí, lejos del foco constante que rodeó sus últimos años en España, encontró el refugio perfecto. La artista colombiana vive desde entonces en una de las zonas más exclusivas de Miami Beach, concretamente en North Bay Road Drive, una ubicación privilegiada donde también tienen propiedades celebridades internacionales como Jennifer Lopez o Ricky Martin. Y aunque durante un tiempo intentó vender la vivienda, finalmente decidió conservarla y convertirla en su hogar definitivo. La mansión, valorada actualmente en cerca de 12 millones de euros, se ha convertido en el lugar donde Shakira desconecta cuando su agenda profesional y sus giras internacionales se lo permiten. Un auténtico oasis privado con piscina, gimnasio, enormes ventanales y hasta muelle propio con acceso directo a la Bahía Biscayne. Shakira compró esta espectacular propiedad en 2001, mucho antes de iniciar su relación con Gerard Piqué. En aquel momento pagó alrededor de 3,15 millones de euros, aunque la cifra se disparó después de la reforma integral que realizó años más tarde. La vivienda cuenta con aproximadamente 750 metros cuadrados distribuidos en diferentes espacios conectados entre sí por enormes cristaleras y zonas abiertas al exterior. Todo gira alrededor de la luz natural, el blanco y la amplitud. La cantante apostó por una decoración muy distinta a la imagen explosiva y colorida que suele proyectar sobre los escenarios. Dentro de casa predominan los tonos neutros, las paredes blancas, la madera clara y el estilo minimalista. La propiedad dispone de seis dormitorios, siete cuartos de baño, gimnasio privado, cocina completamente equipada, varias salas de descanso y una enorme piscina rodeada de vegetación tropical. Además, una de las grandes joyas de la mansión es su muelle privado, desde donde puede salir directamente a navegar por la Bahía Biscayne. Aunque toda la vivienda respira lujo y exclusividad, hay rincones especialmente personales dentro de la casa de la cantante. Uno de ellos es la zona chill out inspirada en sus raíces libanesas. Allí destacan los sofás bajos, los pufs estampados y una tradicional pipa de agua que hace referencia directa a los orígenes familiares de la artista. Se trata de uno de los espacios más relajados y cálidos de toda la vivienda, pensado para desconectar y disfrutar de momentos tranquilos lejos de los focos. También llama especialmente la atención el dormitorio principal, que sigue exactamente la misma línea estética que el resto de la casa. Muebles blancos, textiles en tonos beige, una enorme alfombra clara y un gran cabecero tapizado protagonizan la estancia. Justo al lado se encuentra el baño en suite, con una estética vintage marcada por grandes espejos, bañera exenta y detalles de inspiración árabe. Si hay una zona protagonista dentro de la mansión de Miami, esa es sin duda el exterior. La piscina ocupa el centro del jardín y está rodeada de palmeras, hamacas y diferentes rincones pensados para el descanso. Todo está diseñado para garantizar privacidad absoluta. Muy cerca también encontramos varias zonas de descanso con sofás blancos y mobiliario de inspiración mediterránea, además de espacios preparados para comidas y reuniones familiares al aire libre. La artista siempre se ha mostrado muy unida a su familia y esa idea también queda reflejada en el diseño de la casa, donde prácticamente todas las estancias están pensadas para compartir tiempo juntos. Otro de los espacios imprescindibles para Shakira es el gimnasio privado. La cantante siempre ha dado enorme importancia a su preparación física, especialmente teniendo en cuenta la exigencia de sus giras internacionales y sus coreografías sobre el escenario. Por eso, dentro de su mansión de Miami cuenta con una sala completamente equipada con máquinas de entrenamiento, pesas y un gran espejo donde también puede ensayar sus bailes. La cocina, por su parte, mantiene también esa mezcla de lujo discreto y calidez familiar. Predominan nuevamente los muebles blancos y la madera clara, además de una gran isla central y una zona office con acceso directo al jardín. Tras abandonar Barcelona, esta mansión se convirtió en mucho más que una simple propiedad inmobiliaria para Shakira. Aquí ha reconstruido su rutina junto a Sasha y Milan y ha encontrado la tranquilidad que llevaba tiempo buscando después de una de las etapas más difíciles de su vida personal. De hecho, en alguna ocasión la propia artista llegó a definir esta vivienda como «la casa de sus sueños».
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