La Opinión de Málaga
Las empresas chinas han llegado, pero ni Occidente ni la propia China parecen totalmente preparados para las consecuencias de este cambio. No estamos ante un episodio más de la globalización, sino ante una transformación histórica del equilibrio económico mundial. Durante más de treinta años, Europa y Estados Unidos trasladaron fábricas, tecnología, conocimientos industriales y cadenas de suministro hacia China, atraídos por costes bajos, enormes beneficios y un mercado gigantesco. Lo que parecía una decisión lógica terminó creando a los competidores que hoy amenazan su liderazgo.
Go to News Site