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Moreno Bonilla se arrodillará ante Abascal y Andalucía pagará el precio | Collector
Moreno Bonilla se arrodillará ante Abascal y Andalucía pagará el precio
El Plural

Moreno Bonilla se arrodillará ante Abascal y Andalucía pagará el precio

Las urnas andaluzas han hablado con una contundencia imprevista, desmoronando por completo el mito de la moderación y la imbatibilidad de Juanma Moreno Bonilla. Al perder cinco escaños cruciales y ver cómo se esfumaba la cómoda mayoría absoluta de la que presumía, el líder del PP andaluz se enfrenta ahora a la cruda realidad de su total dependencia de la extrema derecha para mantener el sillón de San Telmo. Este descalabro electoral no solo fractura el equilibrio interno del PP a nivel nacional, sino que condena inevitablemente a Andalucía a un Gobierno sometido a los dictados de Santiago Abascal. El PP se arrodillará de nuevo ante Vox, y Moreno Bonilla también lo hará, reeditando una sumisión que tendrá consecuencias devastadoras para los derechos sociales, los servicios públicos y la estabilidad económica del medio rural. Con Vox sosteniendo las llaves de la Junta de Andalucía, el margen de maniobra de Moreno Bonilla queda reducido a la mínima expresión, obligándole a tragar con una agenda ultra que incluye el desmantelamiento de los servicios públicos, la introducción de la censura cultural y una amenaza directa a los subsidios agrícolas que sostienen la vida de los pueblos. El golpe psicológico de la noche electoral comenzó a fraguarse en el mismo instante en que se cerraron los colegios electorales y empezaron a circular los primeros sondeos. La televisión pública autonómica, Canal Sur, convertida desde hace años en el principal órgano de propaganda de la Junta, no dudó en otorgarle de inmediato una holgada mayoría absoluta en sus primeros pronósticos, incurriendo en un error de bulto que retrata el nivel de manipulación de la cadena y el despilfarro del dinero público. En paralelo, los grandes platós de la televisión estatal, con Antonio García Ferreras a la cabeza en una retransmisión hiperventilada y con cada vez peor cara, alertaba hasta con el noventa por ciento del escrutinio de que la mayoría absoluta popular aún era posible. El empecinamiento mediático por salvar la narrativa oficial chocaba frontalmente con el recuento real, que confirmaba minuto a minuto un pinchazo del Partido Popular andaluz. Mientras los analistas televisivos trataban de digerir el fiasco de sus vaticinios, en la sede de Vox el ambiente se transformaba en una fiesta de tintes revanchistas. Los militantes de extrema derecha coreaban con ironía y euforia la pregunta de dónde está la mayoría, celebrando un retroceso del Partido Popular que los convierte de la noche a la mañana en los auténticos árbitros de la gobernabilidad andaluza. Para Moreno Bonilla, perder cinco diputados en una sola cita electoral es un desastre sin paliativos que dinamita su aura de gestor impecable. Si hace unos meses la caída de dos escaños del PP en Aragón fue calificada internamente como un descalabro monumental, el retroceso andaluz multiplica por dos aquella crisis, dejando al barón andaluz gravemente tocado, desarmado ideológicamente y enteramente en manos de las exigencias que imponga Santiago Abascal. Este nuevo equilibrio de fuerzas ha provocado un auténtico terremoto político en las entrañas de la calle Génova, alterando...

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