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Los caminos de Sevilla empiezan por Écija y Osuna: "El corazón lleno de fe y de ilusión para llegar a las plantas de la Virgen" | Collector
Los caminos de Sevilla empiezan por Écija y Osuna:
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Los caminos de Sevilla empiezan por Écija y Osuna: "El corazón lleno de fe y de ilusión para llegar a las plantas de la Virgen"

La provincia de Sevilla ya mira hacia Almonte. Las hermandades del Rocío de Écija y de Osuna han sido las más madrugadoras en iniciar su peregrinación hacia la aldea, marcando el comienzo de un camino lleno de fe, tradición y convivencia. Con el tiempo como aliado en estas primeras jornadas, los romeros de ambas localidades avanzan con la emoción a flor de piel con el objetivo común de postrarse ante la Blanca Paloma. La Hermandad del Rocío de Écija vive una peregrinación especialmente emotiva al celebrar su 50 aniversario de su primer camino. Medio siglo ha pasado desde que "cuatro locos", como recuerda con cariño su Hermano Mayor, Fernando Crespo, decidieran emprender por primera vez este viaje. Hoy, la hermandad es una realidad consolidada que rinde homenaje a sus pioneros. "Tenemos gente que todavía vive, gracias a Dios, y que está haciendo este 50 camino", explica Crespo, quien anuncia un acto para homenajearlos. El recuerdo también es para los que ya no están: "Otros ya, pues, nos ven también desde el cielo y, en fin caminamos sobre sus huellas". El Camino del Rocío ha evolucionado "en su fondo y en su forma", como la propia sociedad. Las comodidades actuales, con remolques climatizados y frigoríficos, contrastan con la austeridad de los inicios. Sin embargo, Crespo subraya que la esencia del peregrino permanece intacta, pues dejan atrás el confort del hogar para afrontar ocho días de camino. "Lo cierto es que donde estamos cómodos es en nuestras casas; dejamos nuestro confort de casa para irnos 8 días de camino, donde podemos tener de todo, frío, calor, lluvia", afirma. Todo, movido por "esa fe y esa ilusión de ir al encuentro de la Virgen". El itinerario de Écija es un regalo para los sentidos, un recorrido de ocho días que transcurre primero por la campiña sevillana y ecijana para después adentrarse en los pinares de Doñana. "Tenemos dos contrastes, que es campiña y pinares", detalla el Hermano Mayor. Las lluvias de los últimos meses han dejado un paisaje espectacular. "Este año, gracias a las lluvias que hemos tenido, pues disfrutamos de una primavera verdecita, verdecita", celebra Crespo, describiendo un paisaje de trigales y girasoles. Uno de los rituales más singulares de la hermandad ecijana tiene lugar en el río Corbone, a los pies de Carmona. Este enclave se convierte en "el Jordán de la hermandad de Écija", el lugar donde se bautiza a los nuevos peregrinos. Fernando Crespo se esfuerza por transmitir la solemnidad del momento. "Intento transmitirles que esto no es una broma, esto es una cosa muy seria, que este bautizo está cargado de simbolismo", asegura. Con el agua, les confiere "un sello de identidad, de pertenencia a la hermandad, que ya forman parte de esta familia". Por su parte, la Hermandad del Rocío de Osuna, la filial número 78, también avanza con paso firme. Su Hermano Mayor, Manuel Cárdenas, describe las primeras horas como "maravillosas". El sentimiento que predomina es de pura devoción: "Los romeros van con una alegría enorme y el corazón lleno de fe y de ilusión para llegar a las plantas de la Virgen. Aunque es una hermandad "pequeñita", con 450 hermanos de los cuales 125 hacen el camino completo, su fortaleza radica precisamente en ese carácter familiar. "La hermandad de Osuna es pequeñita y lo que es una gran familia, y aquí no te falta de nada porque todos tenemos de todo", presume Cárdenas. Este espíritu de unidad se hace visible en puntos clave del recorrido, como el paso por La Puebla de Cazalla, un lugar que consideran de los más importantes por el cariño con que los reciben y por ser la cuna del Coro Verea Blanca, que siempre acompaña a la hermandad. Con la vista puesta en la aldea, los romeros de Osuna ya sueñan con los momentos que están por llegar, como el paso por Villamanrique y la subida de sus siete escalones, el cruce de Coria o el emblemático puente del Ajolí. Son "momentos tan especiales que estás deseando que lleguen, pero a su vez también te da una pena que pase el momento", confiesa el Hermano Mayor. A pesar de la amenaza de una subida de temperaturas que podría llevar los termómetros a los 40 grados, la fe es más fuerte. "Como uno sabe a lo que va y lo que nos queda, ella siempre nos pone la mano y para adelante", concluye Cárdenas, con la esperanza puesta en el Lunes de Pentecostés.

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