Diario de Noticias
Saida significa “afortunada” en árabe, pero su historia ha acabado de la forma más trágica imaginable. Llegó a Arguedas hace apenas dos meses. Llegó junto a su marido con una idea muy clara y muy humana: encontrar trabajo, empezar de nuevo y traer a su hija de ocho años, que ya había perdido a su padre. Un intento de reconstruir la vida desde cero, como hacen tantas mujeres que migran.
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