Faro de Vigo
«Se porta mal», «es imposible», «no atiende», «siempre desafía», «quiere llamar la atención». Los adultos solemos apresurarnos a etiquetar las expresiones del malestar infantil. Sin embargo, cada vez que señalamos a un niño como malo, raro o problemático, nos alejamos de la posibilidad de comprender qué le ocurre realmente.
Go to News Site