Cope Zaragoza
El corazón de la Ribera del Duero se enfrenta a una encrucijada que amenaza su crecimiento: la falta de relevo generacional. En Aranda de Duero (Burgos), sede del tercer polígono industrial de Castilla y León, la escasez de jóvenes para cubrir los puestos de trabajo en grandes empresas y pymes ha encendido las alarmas. Para atajar este problema, el Centro de Integración de Formación de San Gabriel, en La Aguilera, ha puesto en marcha un proyecto educativo pionero para atraer talento joven de Ghana, Perú y Colombia, formarlos y ofrecerles un futuro en la región. La iniciativa, impulsada por los Gabrielistas, busca ser útil a la sociedad donde se asientan, una filosofía que han mantenido durante toda su historia. El director del centro, José Enrique García Agüero, explica que el proyecto es una respuesta a un problema que se ha gestado durante años. "Llevamos años hablando de que nuestro gran problema es que no hay reemplazo generacional", afirma. Esta situación, según García Agüero, supone un "techo al crecimiento" para una zona con un potente tejido industrial, donde se asientan compañías como Pascual, Michelin o GSK. La falta de mano de obra cualificada no solo afecta a Aranda de Duero, sino que es un problema extensible a otras ciudades como Burgos y Valladolid. Ante esta realidad, y para revitalizar la demografía y la economía local, el centro ha decidido "tender puentes con los países que tienen juventud". La elección de Ghana, Perú y Colombia no es casual, ya que los Gabrielistas tienen presencia en estos países, lo que ha facilitado la prospección y captación de estudiantes. El objetivo es "rejuvenecer la población de la Ribera del Duero", especialmente en el mundo rural. García Agüero subraya que la iniciativa también busca dar respuesta a la España vaciada, donde muchas pequeñas industrias, como las panaderías, se ven abocadas al cierre "no porque no haya mercado, sino porque no hay relevo generacional". Los jóvenes seleccionados, todos mayores de 18 años, llegan a España con un visado de estudios que les permite cursar una formación de dos años y 2.000 horas. Durante este tiempo, el visado les autoriza a trabajar hasta 30 horas semanales, lo que facilita su integración y autonomía económica. "La mayor parte de estos jóvenes se van a quedar con nosotros en la Ribera del Duero porque tienen trabajo nada más llegar y cuando acaben sus estudios también", asegura el director del centro. Este modelo se presenta como una alternativa a la inmigración irregular, apostando por un "movimiento migratorio regular, regulado, legal". García Agüero ha querido agradecer el papel de la embajada de España en Ghana, cuyo embajador y cónsul "han trabajado activamente para que este proyecto tan necesario para España y para Burgos y Aranda de Duero, se haya podido materializar". El perfil de los alumnos es el de personas de clase media en sus países de origen, algunos incluso con titulaciones universitarias, que ven en esta oportunidad una vía para labrarse un futuro estable, con la vocación de quedarse en España. La oferta formativa está diseñada para cubrir las necesidades de la comarca. Se imparten ciclos de grado medio y superior en áreas estratégicas como la enología (Vinos y Aceites, Vitivinicultura), la robótica, la electromedicina, la movilidad sostenible y la soldadura. Esta última es especialmente relevante debido a la implantación de industria pesada de capital vasco en la zona. Además, se ofrecen estudios de panadería para evitar el cierre de negocios en el entorno rural. Uno de los retos, especialmente con los alumnos de Ghana, es la barrera del idioma. Sin embargo, el centro estaba preparado. "Llevamos años preparando a nuestro profesorado para este momento, es decir, que sean capaces de dar sus clases también en inglés y en francés", explica García Agüero. Gracias a ello, en el centro "se respira un ambiente bilingüe", donde la comunicación fluye en inglés mientras los recién llegados comienzan a aprender el castellano que, con el tiempo, dominan.
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