Collector
Javier, empresario: «Por un trabajador que cobra 1.500 euros, el coste de la empresa llega a 2.500 euros. La culpa es del Estado» | Collector
Javier, empresario: «Por un trabajador que cobra 1.500 euros, el coste de la empresa llega a 2.500 euros. La culpa es del Estado»
ABC

Javier, empresario: «Por un trabajador que cobra 1.500 euros, el coste de la empresa llega a 2.500 euros. La culpa es del Estado»

En España, los bajos salarios son una de las principales quejas de los trabajadores. Aunque hay múltiples factores que los explican, uno de los que más suele aparecer en el debate es la alta fiscalidad y el porcentaje del sueldo que termina en manos del Estado. Sobre este tema ha hablado el empresario Javier Oliver en laSexta Xplica, donde ha confrontado sus ideas con la activista María González. Durante su intervención, ha defendido que existe una gran diferencia entre el coste real de un trabajador y lo que este recibe finalmente en su cuenta. «Un empresario paga 2.500 euros de coste de empresa y solo 1.500 van para el trabajador; la culpa es del Estado», señala. A partir de ahí, Oliver insiste en que ese desfase condiciona directamente el mercado laboral. «Se va el 41% entre lo que cuesta un trabajador y lo que cobra; no podemos decir que el Estado no es parte del problema», sostiene. Frente a esta idea, María González defiende el papel de los impuestos dentro del sistema. «Va para el Estado, es decir, para todos y para todas, para el estado del bienestar», responde levantando la voz. Además, la activista recuerda que la administración también interviene en el mercado laboral con distintas medidas, como las bonificaciones o las ayudas a la formación. En España, el salario que recibe un trabajador es en efecto una pequeña parte del coste total que asume la empresa. De todo lo que paga una compañía a un empleado, el 30% se va en cotizaciones sociales a cargo de la empresa. Este dinero se destina a financiar prestaciones como las pensiones, el desempleo, las bajas laborales o la formación, entre otros conceptos. Una vez descontada esa parte, aparece el salario bruto del trabajador. Pero esa tampoco es la cantidad que acaba llegando a su cuenta. Sobre ese bruto se aplican después otras retenciones, como el IRPF y las cotizaciones sociales a cargo del propio empleado. El resultado final es el salario neto, es decir, lo que el trabajador cobra realmente cada mes.

Go to News Site