Cope Zaragoza
La sociedad Greenfiber, participada por Altri y Greenalia, no da por muerto su proyecto en Galicia. La compañía ha presentado un escrito formal de alegaciones ante la Consellería de Economía e Industria de la Xunta de Galicia en defensa de la continuidad de la tramitación del proyecto GAMA. Esta iniciativa busca implantar una fábrica de fibras textiles a base de celulosa en el municipio lucense de Palas de Rei. El escrito, según la empresa, se apoya en "sólidos argumentos jurídicos, técnicos y administrativos" para defender la continuidad de una iniciativa industrial que fue declarada Proxecto Industrial Estratéxico (PIE) por el Consello de la Xunta en diciembre de 2022. El eje principal de la argumentación de Greenfiber es que la planta proyectada es energéticamente autosuficiente gracias a su propio sistema de cogeneración. La compañía sostiene que la conexión a la red eléctrica no es indispensable, sino que constituye "una medida complementaria de seguridad operativa", por lo que su ausencia no debería paralizar el proyecto. En este sentido, la empresa defiende que "la conexión eléctrica externa no es, por tanto, una condición sine qua non del funcionamiento de la planta, sino un elemento de respaldo operativo cuyas funciones podrían incluso ser asumidas mediante soluciones alternativas, sin necesidad siquiera de conexión eléctrica externa". Greenfiber sostiene que tiene el "derecho legítimo a que la tramitación del proyecto continúe su curso ordinario en paralelo a la resolución de la Propuesta de Planificación de la Red de Transporte de Energía Eléctrica 2030", para la que ya presentó alegaciones el pasado 15 de diciembre. Además, la empresa asegura que los listados de Red Eléctrica de España (REE) y de las distribuidoras "confirman la existencia de múltiples alternativas de conexión técnicamente viables" y que ya ha iniciado los trámites para una de ellas. Con este movimiento, Greenfiber busca trasladar a la sociedad "un mensaje de plena confianza en la materialización del proyecto". La compañía lo define como "una oportunidad histórica para la industria gallega, para la creación de empleo rural, para la consolidación del sector forestal-madera como tractor estratégico de la economía de Galicia y para el posicionamiento de Galicia y de España en la vanguardia europea de la bioeconomía y de los textiles sostenibles".
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