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Emilio, afectado de ictus: "Mi memoria es como un bolígrafo que escribe mal y tienes que repasarlo muchas veces para que se quede la marca" | Collector
Emilio, afectado de ictus:
Cope Zaragoza

Emilio, afectado de ictus: "Mi memoria es como un bolígrafo que escribe mal y tienes que repasarlo muchas veces para que se quede la marca"

La vida de Emilio García Ulecia cambió por completo en 2009. Mientras trabajaba fuera de Logroño, sufrió un ictus que le dejó secuelas, muchas de ellas invisibles para los demás. Hoy, como presidente de la asociación Daño Cerebral Adquirido de La Rioja, comparte su historia para dar visibilidad a una realidad que transforma la vida "de un día para otro". Recuerda sentir "un mareo muy fuerte" y el adormecimiento de la parte izquierda del cuerpo, lo que le hizo pensar en un infarto. Tras ser atendido por la médica del pueblo, fue trasladado al Hospital de Calahorra y, después, derivado al Hospital San Pedro. Allí comenzó un nuevo capítulo en su vida, marcado por las consecuencias del daño cerebral adquirido. Las secuelas de Emilio no son las más reconocibles. Perdió parte de la visión periférica, quedándose con una "visión de tubo". Su memoria se vio "bastante afectada" y sufre una leve cojera. Además, padece dificultades para reconocer caras, una secuela que describe de forma gráfica: "Mi memoria es como un bolígrafo que escribe mal y lo tienes que pasar muchas veces por el mismo tramo para que se quede la marca". A raíz del ictus, Emilio García Ulecia tuvo que dejar su trabajo como vigilante de seguridad en transportes blindados y perdió la licencia de armas. Aunque conserva el carnet, su capacidad para conducir está "muy limitada". "Cuando te ocurre una cosa de estas, te cambia la vida entera", afirma. Explica que el cambio es drástico: "Te has levantado como Emilio García Ulecia y trabajador de tal y padre de tal, y acabas el día de otra manera totalmente distinta". Este cambio no solo le afectó a él, sino a todo su entorno, obligando a "reestructurar la familia". Sus hijos, entonces adolescentes, tuvieron un "cabreo con el mundo importante". Su hija, de hecho, acabó estudiando pedagogía terapéutica, influenciada por la experiencia. García Ulecia destaca el apoyo incondicional de sus hijos: "De ellos puedo estar más que orgulloso, sí. Para ellos sí que ha sido una lección de vida". La asociación Daño Cerebral Adquirido de La Rioja ofrece información y tratamiento en la fase de cronificación. Cuentan con neuropsicóloga, logopeda y fisioterapeuta para tratar las secuelas. García Ulecia explica el concepto de plasticidad cerebral, que es "la facilidad que tiene el cerebro para crear nuevas conexiones allí donde han fallado", un proceso que se estimula con rehabilitación. Para Emilio, su implicación en la asociación se ha convertido en su propia terapia. "Hacer cosas como la que estoy haciendo ahora para mí es la terapia que me está sirviendo para haber salido adelante", confiesa. Considera que el contacto con la diversidad funcional es una experiencia transformadora. "Si hay algo que humaniza de verdad es el trato con la discapacidad", concluye.

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