Collector
La lucha de unos padres para que su hija, Mariela, siga en su centro y con su "avance sin precedentes" | Collector
La lucha de unos padres para que su hija, Mariela, siga en su centro y con su
COPE

La lucha de unos padres para que su hija, Mariela, siga en su centro y con su "avance sin precedentes"

Mariela, una joven de 20 años con un retraso severo y en situación de dependencia, se encuentra en el centro de una batalla familiar y administrativa. Tras cuatro años integrada en el aula estable del colegio Jesuitak Indautxu, en Bilbao, ha experimentado un avance sin precedentes que le ha permitido empezar a hablar y ganar una autonomía que nunca había tenido. Sin embargo, el Departamento de Educación del Gobierno Vasco ha decidido que su etapa de aprendizaje ha terminado, negándole la prórroga de un año que sus padres y profesores consideran crucial y derivándola a un centro puramente asistencial. El padre de Mariela, Pol Cearra, describe la transformación de su hija como un despertar. "Ha sido un cambio brutal", explica. Si hace cuatro años la joven se comunicaba únicamente por gestos, "hoy en día ya es capaz de articular frases, verbos, hacerse entender, hablar de sus inquietudes, de lo que le gusta, de lo que no le gusta". Este progreso, que la familia califica de "increíble", es el principal argumento para solicitar que continúe en el entorno que lo ha hecho posible. La inspección del Departamento de Educación rechaza la prórroga basándose en la edad de Mariela y en un protocolo fijo. No obstante, la familia denuncia presiones directas. Según relata el padre, a principios de marzo, Pilar Antón Crespo, Delegada Territorial de Innovación Educativa, llamó al director del colegio para comunicarle que la prórroga "no podía ser". El motivo que le habría dado es que "no querían sentar un precedente". Inicialmente, el colegio apoyaba la continuidad de Mariela e incluso emitió un informe favorable. Sin embargo, tras la llamada de la delegada, la postura del centro cambió. "Al final, el colegio es un colegio concertado, y si el Gobierno Vasco, que es quien paga gran parte de las subvenciones, le dice que diga que no, pues tiene que hacerlo", lamenta Cearra. Pocos días después, el centro les comunicó la decisión negativa en una reunión. La decisión del centro se formalizó en un consejo orientador basado en un Plan de Actuación Personalizado (PAP). La familia denuncia una grave irregularidad en este punto, ya que aseguran no haber visto nunca dicho documento. "Resulta que luego leyendo la ley pone que ese documento hay que hacerlo en colaboración con la familia", afirma el padre de Mariela, que subraya que la firma de los padres no aparece en el informe "ni este año ni el año pasado ni años anteriores". Para los padres de Mariela, esta irregularidad invalida la decisión, por lo que consideran que el consejo orientador "no tiene validez legal". Tras recibir la resolución definitiva con el "no" por parte de Educación la semana pasada, la familia ya está preparando un recurso de alzada. Advierten que están dispuestos a acudir a los tribunales si es necesario para defender los derechos de su hija. La familia argumenta que la propia ley vasca ampara su petición. Aunque la escolarización ordinaria es hasta los 20 años, la normativa contempla la posibilidad de una prórroga "extraordinariamente" hasta los 21. Defienden que el caso de Mariela, con su "despertar tardío", es un ejemplo perfecto para aplicar esa flexibilidad. "El inicio y la finalización de la escolarización tiene que ser flexible, y es exactamente para estos casos", insiste el padre. Además, esgrimen un argumento de compensación. Cuando Mariela tenía 15 años, "perdió un año entero" de escolarización en el aula estable porque "no había plazas". Consideran que fue un fallo del sistema y que permitirle ahora este año extra sería una forma de "recuperar" el tiempo que le fue negado por falta de recursos de la administración. La lucha de la familia ha trascendido el ámbito privado. Han iniciado una campaña en la plataforma Change.org que ya ha recogido casi 2.000 firmas de apoyo. Los padres no niegan que, en un futuro, Mariela pueda necesitar un centro de día, pero defienden que "todavía no es el momento". Consideran paradójico que el "propio éxito del aula estable" y la increíble evolución de su hija se hayan convertido en el argumento para expulsarla del sistema. Interrumpir su progreso ahora, cuando "está cogiendo velocidad", sería, en su opinión, especialmente perjudicial.

Go to News Site