COPE
En Alberite, la paciencia de los mayores se ha agotado. Los usuarios del hogar del jubilado, situado en la calle Marino Sáenz Andollo, han decidido dar un paso al frente para denunciar públicamente el deterioro que aseguran sufrir desde hace años en el local municipal donde pasan buena parte de su día a día. Lo que para muchos vecinos puede parecer simplemente un centro social, para decenas de personas mayores del municipio se ha convertido en algo mucho más importante, un refugio frente a la soledad, un lugar para conversar, jugar a las cartas, compartir un café o simplemente sentirse acompañados. Por eso, el mal estado del edificio ha terminado generando indignación y también preocupación. La Asociación de la Tercera Edad, Jubilados y Pensionistas ha registrado el pasado 8 de mayo una petición formal ante el Ayuntamiento para reclamar una inspección técnica urgente y una actuación inmediata que permita solucionar los problemas que denuncian desde hace tiempo. Las imágenes y testimonios que describen los usuarios del local hablan de humedades persistentes, techos dañados, fugas de agua y problemas eléctricos. Según explican, el suelo de la cocina llega a inundarse por pérdidas de agua que llevan años repitiéndose y la humedad ha terminado afectando incluso al techo, donde parte de la escayola se ha desprendido. A eso se suma la presencia de cables al aire y fallos en la instalación eléctrica que, según temen, podrían provocar un cortocircuito. También denuncian plagas de hormigas y cucarachas que afectan a la salubridad del espacio. El presidente de la asociación, Armando García, resume el sentimiento general de muchos usuarios con una frase cargada de cansancio: “Venimos aquí a pasar el rato, a distraernos, y ahora estamos más pendientes de que no ocurra un accidente”. García recuerda además que buena parte del mobiliario tiene más de tres décadas y nunca ha sido renovado. Las sillas, pesadas y deterioradas, dificultan el movimiento de personas mayores de avanzada edad. Las mesas, aseguran, también presentan daños importantes por el paso del tiempo y el uso continuado. “Hay sillas que pesan muchísimo para una persona de 80 años. Las arrastran como pueden y así se van rompiendo también las patas de las mesas”, explica el presidente de la asociación. La protesta va mucho más allá de una simple reclamación por el estado de un edificio. Los jubilados insisten en que el hogar del jubilado cumple una función social esencial en Alberite, especialmente entre las personas mayores que viven solas o que tienen pocas oportunidades de socialización diaria. En muchos municipios riojanos, este tipo de espacios se han convertido en auténticos puntos de encuentro intergeneracional y emocional. Son lugares donde los mayores mantienen rutinas, relaciones sociales y actividades que ayudan a combatir el aislamiento, uno de los grandes problemas que preocupa actualmente a expertos en envejecimiento y salud pública. Según datos del IMSERSO y del INE, la soledad no deseada afecta cada vez a más personas mayores en España, especialmente en municipios pequeños y medianos. Asociaciones y entidades sociales llevan años alertando de que mantener activos estos espacios comunitarios resulta fundamental para el bienestar físico y emocional de la población envejecida. En Alberite, los usuarios sienten precisamente que ese espacio se está deteriorando poco a poco sin que nadie actúe. Valvanera Cámara, vicepresidenta de la asociación, insiste en que el local lleva décadas sin una reforma profunda. “Cada vez viene más gente y el sitio está peor. Nos hemos dado cuenta ahora, con las humedades y las plagas, de que esto necesita una reforma integral”, señala. La preocupación ha terminado movilizando a los vecinos. La asociación ya ha recogido más de 60 firmas para respaldar la petición de una actuación urgente en el edificio. Los mayores aseguran que no buscan confrontación política ni generar polémica, sino simplemente poder seguir utilizando un espacio seguro y digno. Insisten en que entienden las dificultades económicas que puede tener cualquier administración local, pero creen que el problema ha llegado a un límite. “Para muchos mayores este es el único sitio donde pueden venir a pasar el día y desconectar un poco”, repiten desde la asociación. En el hogar del jubilado no solo se juega a las cartas o se toma café. Allí también se crean amistades, se comparte compañía y se mantiene viva una rutina que, para muchas personas mayores, resulta fundamental. Por eso, el deterioro del local ha acabado tocando algo mucho más profundo que unas paredes viejas, la sensación de abandono que perciben algunos vecinos de más edad. Mientras esperan una respuesta municipal, los usuarios siguen reuniéndose cada día en el local. Lo hacen entre cubos para recoger agua, techos dañados y muebles desgastados por más de 30 años de uso. Pero también con la esperanza de que su reclamación sirva para devolver dignidad a un espacio que consideran imprescindible para la vida social de Alberite.
Go to News Site