Cope Zaragoza
La Compañía de Jesús ha decidido acudir a la vía judicial para frenar la orden de retirada del monumento a los Héroes del Simancas, situado en la fachada del colegio de la Inmaculada, en Gijón. Así lo ha anunciado el superior de los jesuitas en Asturias, José María Rodríguez Olaizola, quien ha confirmado la presentación de un recurso contencioso-administrativo y la solicitud de medidas cautelares para paralizar el proceso. La decisión llega después de que el Principado ordenara su retirada en aplicación de la Ley de Memoria Democrática, una medida que los jesuitas consideran "desproporcionada". La principal propuesta de la Compañía de Jesús no es mantener el monumento intacto, sino reformarlo para que sea "coherente con los objetivos de la Ley de Memoria Democrática". Según Olaizola, la solución pasa por mantener el monumento artístico y "sustituir la placa actual por una alusiva al centro escolar, y en todo caso, pactar alguna explicación sobre el origen del monumento". Defienden que la parte escultórica, una cruz flanqueada por dos ángeles, es "perfectamente asumible desde el ideario cristiano de un colegio como la Inmaculada" y no evoca directamente un episodio de la guerra. Desde la orden religiosa, se muestran convencidos de que la mayoría de la población gijonesa respaldaría una solución intermedia. Olaizola cree que existen posturas extremas, entre quienes piden la "eliminación total" y los que consideran el monumento "absolutamente intocable". Sin embargo, opina que "la decisión de retirarlo solo va a generar polémica y malestar en la mayoría de la población", mientras que una solución pactada sería algo "que sume y que genere". La situación actual ha sido descrita por Olaizola como un "callejón sin salida". Por un lado, el Principado de Asturias les ordena retirar el monumento; por otro, el Ayuntamiento de Gijón ha advertido de que no concederá los permisos necesarios para la intervención porque el conjunto está protegido por el Catálogo Urbanístico de Gijón. De hecho, los jesuitas ya propusieron en 2018 un cambio de placa y la limpieza del monumento, pero "se denegó la autorización" precisamente por estar catalogado. Esta contradicción entre administraciones genera una gran incertidumbre sobre cómo proceder. "No sabemos tampoco lo que implica esta retirada. ¿Hay que destruirlo? ¿Es posible quitarlo sin perder la pieza?", se pregunta el superior de la Compañía en Asturias. La orden religiosa ha solicitado un informe técnico sobre cómo llevar a cabo la retirada, pero anticipan que no es un proceso "rápido ni inmediato". Ante este bloqueo, los jesuitas se ven "abocados en este momento a la vía judicial". Consideran que no tiene sentido presentar de nuevo alegaciones "ante la misma instancia que las acaba de denegar". Por ello, el recurso contencioso-administrativo se presenta como la única vía para que se ponderen todos los argumentos en conflicto, como el valor artístico, el hecho de que se ubica en un terreno privado (aunque con visibilidad pública), y que la propia ley contempla soluciones pactadas en casos conflictivos. Esta postura, según Olaizola, se enmarca en la misión de la Compañía de Jesús de trabajar por la reconciliación. "Creemos que hoy vivimos en una época muy crispada", ha afirmado, defendiendo la necesidad de "buscar pasos al servicio del diálogo, de evitar la crispación y proponer caminos que permitan solucionar los problemas en lugar de agudizarlos". Finalmente, ha admitido que es "incómodo" que el monumento se haya convertido en "polo de atracción de extremismos", algo que no buscan ni en lo que están.
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