Cope Zaragoza
La catedral de Palencia se ha convertido de nuevo en un gran laboratorio de historia. Bajo sus cimientos, un equipo internacional de arqueólogos y estudiantes trabaja para desentrañar los misterios de los cientos de personas que fueron enterradas allí entre los siglos XII y XV. Ya se han localizado más de 100.000 huesos en el osario situado bajo la Capilla de San Isidro, un hallazgo que promete arrojar luz sobre la población palentina de la Edad Media. Este proyecto se enmarca en la segunda edición del curso de osteoarqueología, una iniciativa que combina la investigación con la formación. Este año, 13 alumnos de países como Portugal, México, Brasil, Estados Unidos o Canadá participan en los trabajos, que se extenderán hasta el 28 de mayo, junto a profesores de universidades internacionales. El objetivo, según los directores, es seguir excavando y, al mismo tiempo, formar a una nueva generación de especialistas en arqueología y antropología. El obispo de Palencia, Mikel Garciandía, ha destacado la importancia de estos trabajos para comprender el pasado de la ciudad. "Esto nos ayuda a continuar conociendo el sustrato de la catedral y toda la carga histórica que tenemos ahí", ha afirmado, mostrando su "felicidad" por saber que "la catedral está viva". Por su parte, el deán, Dionisio Antolín, ha celebrado que el templo vuelva a ser noticia por su riqueza histórica y cultural. La arqueóloga de la Universidad de Oxford, Emma Bonthorne, que dirige parte de la investigación, ha explicado el ambicioso ritmo de trabajo que se han marcado. El objetivo es superar los 19.000 huesos estudiados el año pasado, para lo cual necesitan procesar alrededor de un millar de restos óseos cada día. "El año pasado estimamos que tuvimos unos 20.000 huesos. Después de la primera parte del estudio podemos decir que probablemente tenemos más de 100.000 huesos que hemos sacado hasta ahora", ha detallado Bonthorne. Los investigadores calculan que en el osario podría haber restos de al menos 500 personas. El análisis de los 19.000 huesos estudiados el año pasado ya corresponde a unos 130 individuos. La experiencia está siendo muy enriquecedora para los participantes, como Elsa Pedrosa Noguera, una estudiante española formada en Edimburgo. "He alucinado con lo bueno que ha sido esta escuela, he aprendido muchísimo. Cada día voy a la cama más lista que cuando me desperté", asegura. El análisis antropológico ya ha ofrecido los primeros resultados. Se ha determinado que aproximadamente un 60% de los restos corresponden a hombres y un 40% a mujeres, y también se han encontrado niños de todas las edades. Además, los huesos revelan patologías que padecía la población medieval, como "infecciones, enfermedades asociadas a la falta de nutrición, como es la anemia, y luego muchas fracturas soldadas y no bien soldadas", según ha explicado Emma Bonthorne. Uno de los descubrimientos clave es que los huesos no se encuentran en su lugar de enterramiento original. El arqueólogo Arturo Balado, de la Universidad de Valladolid, ha confirmado que se trata de un contexto secundario. Los restos fueron trasladados a principios del siglo XVI durante una gran reforma en la cabecera gótica de la catedral. "Se recogen los huesos, se hace un gran agujero en la zona de la capilla de San Isidro, y ahí se deposita", ha aclarado Balado. Este hecho dificulta la datación precisa de cada resto, ya que todos los huesos de un periodo que abarca del siglo XII al XV están mezclados. "No tenemos ningún esqueleto en conexión anatómica, entonces estamos todo el tiempo basándonos en datos de huesos sueltos", ha lamentado el arqueólogo. Además, ha señalado que quienes realizaron el traslado no tuvieron demasiado cuidado y seleccionaron principalmente los huesos más grandes y reconocibles, perdiéndose muchos de los más pequeños. El futuro de la cripta y de las nuevas excavaciones depende, sin embargo, de la financiación. El deán Dionisio Antolín ha reconocido que, aunque existen planes, el presupuesto es "desafiante". Ha explicado que el Cabildo decidió instalar un tablado de madera sobre el osario, lo que "permite que esta tarea que se está haciendo ahora se pueda hacer" y facilita futuras intervenciones sin tener que remover todo el material de cobertura de nuevo. Por su parte, el obispo Mikel Garciandía ha asegurado que existe una "decisión en firme de seguir trabajando" y que están "buscando aliados". En este sentido, ha mencionado la unión con las catedrales de Burgos, León y Astorga para una promoción turística común. Garciandía también ha evocado la rica historia de Palencia, mencionando a figuras como Doña Blanca de Castilla, para subrayar el potencial de la ciudad y la estrategia a largo plazo de la diócesis para recuperar su patrimonio.
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