COPE
El sacerdote turolense Vicente Altaba Gargallo (Mosqueruela, 1944) presenta su libro Condenado a desaparecer. Testimonio de un misionero español en la dictadura argentina. La obra reconstruye la década que pasó en Argentina durante la dictadura militar, una etapa marcada por el compromiso social y la tensión política. El autor ha presentado su obra en el programa 'Herrera en COPE en Teruel', donde ha desvelado los detalles de un libro que es un valioso ejercicio de memoria histórica y humana. El proceso de escritura ha sido largo, según ha relatado el propio Altaba, ya que los hechos que narra ocurrieron hace casi 50 años. Durante mucho tiempo, el sacerdote retuvo el deseo de escribir para poder contar su historia con la máxima objetividad posible. "No es fácil relatar con objetividad y sin ánimo de revancha, sin culpar a nadie, sin querer agredir, hacer un relato objetivo, histórico, no es fácil", ha confesado. Uno de los motivos que demoró la escritura fue el temor que todavía percibe en la sociedad argentina. En una visita al país, Altaba quiso contrastar sus recuerdos con amigos, pero se encontró con una barrera de silencio. "Cuando yo les preguntaba y ellos descubrían para qué, me decían, 'pero ¿para qué remover esto?'", ha explicado. Uno de ellos llegó a decirle claramente: "mira, tengo miedo", y añadió: "tengo hijos y nietos", una frase que el autor ha comprendido perfectamente. El impulso definitivo para escribir el libro vino de una entrevista con un profesor de literatura, quien le animó a plasmar sus vivencias. La redacción le ha llevado "casi un año", un desafío considerable, ya que tuvo que reconstruir todo "tirando de la memoria". Altaba ha revelado que destruyó todo el material que tenía de sus conflictos con los militares porque "en aquel momento era tremendamente peligroso el uso que se podía hacer de él". A pesar de la dureza del título, Altaba ha querido dejar claro que no se considera "ni un héroe ni un mártir", aunque el peligro fue real: "Yo estuve condenado a desaparecer. Eso es duro, tremendo, claro, tremendo, estuvo en juego mi vida". Sin embargo, el autor insiste en una paradoja que recorre todo el libro y que ha querido subrayar. Esta felicidad, ha explicado, nacía de su día a día, que no estaba centrado en la confrontación. "Mi vida cotidiana era otra, no era la de los conflictos con los militares y lo de andar con los problemas de los desaparecidos. Esos eran hechos puntuales duros, trágicos", ha matizado. Su rutina se basaba en "el trabajo con jóvenes, en la enseñanza, en el trabajo social en los barrios, en la vida parroquial", donde contaba con una comunidad muy rica y viva que le "hacía la vida feliz". Altaba ha relatado en 'Herrera en COPE en Teruel' algunos de los momentos en los que sintió que su vida corría un peligro inminente. Uno de ellos fue cuando un capitán de corbeta entró en su despacho para advertirle: "Padre, vengo a decirle con toda claridad que aquí no caben ambigüedades, el que no está con nosotros, está contra nosotros". Al salir el militar, Altaba pensó que "había llegado mi hora" y que los marines que esperaban fuera se lo llevarían preso. Otro episodio de gran tensión fue una noche en la que fue perseguido por la carretera. "Sentí claramente que me persiguieron", ha afirmado, añadiendo que no recibió apoyo policial a pesar de detenerse en un puesto para pedir ayuda. Esos fueron "dos momentos muy duros", ha recordado el sacerdote, quien asegura que en el libro no se ha guardado ningún testimonio y que todo lo que cuenta "es real". Finalmente, Altaba ha establecido un paralelismo entre lo que vivió y el contexto global actual, que describe como "un mundo de una radicalización" y "un mundo en guerra". No obstante, ha descartado que en España, a pesar de la "mucha polarización" y "agresividad", exista un riesgo similar. El libro se presenta este miércoles a las 19:30 horas en el Claustro del Obispado de Teruel, con entrada libre hasta completar aforo.
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