Cope Zaragoza
La jornada electoral ha dejado una de las anécdotas más humanas y significativas en Málaga. La protagonista es Rocío Villar, una mujer de 34 años que, a sus 36 semanas de gestación y con un embarazo de alto riesgo, no ha querido renunciar a su derecho al voto. La solución para que pudiera ejercerlo ha sido tan excepcional como ejemplar: los miembros de la mesa electoral del colegio El Romeral, en Teatinos, han bajado la urna hasta el aparcamiento para que pudiera votar desde su coche, evitándole así las empinadas escaleras del centro. Rocío Villar se encuentra en la recta final de su cuarto embarazo, una gestación calificada como de alto riesgo que le exige guardar reposo. Esta situación médica le impedía subir las escaleras de su colegio electoral. En un primer momento, se planteó la opción del voto por correo, pero la descartó por considerarla inviable. Villar ha explicado que el proceso requería que ella misma solicitara el voto presencialmente y estuviera en casa para recibir la documentación, algo improbable dado su historial médico. La experiencia de sus tres embarazos anteriores le hacía prever que, para estas fechas, lo más seguro es que estuviera ingresada por amenaza de parto prematuro. "En mis otros tres embarazos, el mayor ya había nacido hacía dos semanas y con los otros dos ya llevaba ingresada, con la última llevaba ingresada dos meses", ha detallado. Por tanto, el voto por correo "tampoco era una opción factible, puesto que no lo veía real". Su prioridad absoluta era la salud de su futuro bebé. La decisión de no moverse de casa era firme, ya que ha pasado los últimos ocho meses en reposo casi absoluto. "Después de llevar ocho meses en reposo prácticamente sin salir de casa, mi prioridad era mi bebé y no moverme de casa", ha confesado Rocío, subrayando la importancia de seguir las indicaciones médicas para asegurar que el embarazo llegue a término sin complicaciones. La idea de ir a votar, por tanto, ni siquiera formaba parte de sus planes iniciales. La posibilidad de votar surgió gracias a la iniciativa de su marido. Cuando él acudió al colegio electoral para ejercer su propio derecho, decidió consultar la situación. Primero se dirigió a la Policía, quienes le informaron de que una decisión de ese calibre no dependía de ellos, sino que era competencia exclusiva de la mesa electoral. Fue entonces cuando su marido expuso el caso a los responsables de la mesa, desencadenando una respuesta solidaria. Los miembros de la mesa, junto con los interventores de los diferentes partidos políticos presentes, se reunieron para deliberar sobre la petición. El consenso fue unánime. "Fueron ellos los que entre todos se reunieron con los interventores de los diferentes partidos políticos y entre todos decidieron que no había ningún problema en bajar la urna para que yo pudiera votar", ha relatado Rocío. Este gesto de empatía y colaboración fue lo que finalmente le permitió participar en la jornada electoral. El procedimiento se organizó de manera rápida y garantizando en todo momento la legalidad del proceso. El marido de Rocío le llevó a casa las papeletas para que pudiera elegir su voto con total libertad y privacidad. Posteriormente, él se adelantó para entregar el DNI de Rocío a la presidenta de la mesa. "Entregó mi DNI y la presidenta de la mesa tenía mi DNI y no me lo devolvió hasta que no comprobaron que era yo, y hasta que yo no metí el voto en la urna", ha aclarado Villar, destacando el rigor del protocolo seguido. Una vez todo estuvo listo, su marido la llamó por teléfono. "Me dijo: 'Rocío, bájate un segundo, que tengo el coche en la puerta, y te acerco, votamos y nos vamos'", ha contado. Rocío se desplazó en coche hasta el colegio, que se encuentra a escasos minutos de su casa, y votó prácticamente sin bajar del vehículo. Ha querido dejar claro que "en ningún momento la urna salió del centro escolar" y que todo el proceso no duró más de "cuestión de cinco minutos". La propia Rocío ha admitido su sorpresa por cómo se desarrollaron los acontecimientos. "No tenía en mi mente ir a votar, y fue todo un poco sobre la marcha", ha afirmado. La rapidez y la facilidad con la que se resolvió todo la dejaron asombrada, así como la repercusión mediática que ha tenido su historia, algo que no se hubiera imaginado "en ningún momento". Finalmente, Rocío Villar ha querido expresar su profundo agradecimiento a todos los que hicieron posible este gesto. "Quiero agradecer, pues, tanto a los interventores como a la presidenta, porque es verdad que nos lo facilitaron bastante, no pusieron ninguna pega, y al final también, pude ejercer mi derecho al voto", ha concluido emocionada. Una anécdota que, sin duda, contará al pequeño, que será un niño, cuando sea mayor.
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