COPE
En la que fue la capilla del convento de las Oblatas, lo que ahora es el Hotel Palacio del Carmen, en la ciudad de Santiago de Compostela Cáritas ha celebrado el evento de presentación del balance del programa de inserción laboral correspondiente al período de 2025. Durante el año pasado fueron 627 las inserciones en el mundo laboral llevadas a cabo gracias al programa de empleo o formación de Cáritas, 66 estuvieron directamente vinculados a la formación que imparte la propia entidad y los otros 561 fueron resultado de la gestión de ofertas y la comunicación con empresas externas. Las cifras como dijo María Rozas, concelleira de Dereitos Sociais, muestran que la exclusión tiene nombre de mujer y de migrante. El 70% de las personas usuarias del programa son mujeres extranjeras de entre 30 y 55 años aunque el perfil predominante se sitúa entre los 45 y 55. De todas ellas el 28% posee una titulación superior aunque no puede ejercerla por el proceso de homologación de títulos. Cáritas ha ayudado a 1218 mujeres y 559 hombres mayoritariamente procedentes de Venezuela, Colombio o Perú. Se impartieron más de 500 cursos formativos algunos propios en la entidad, otros de la Xunta o de empresas privadas en diversas disciplinas como informática, cocina, idiomas, hostelería, cuidados o atención al cliente. Alrededor de 80 empresas han participado en el programa ofreciendo 96 cursos de prácticas. Los resultados son muy buenas pero los números no reflejan las historias que hay detrás de ellos, el miedo, la angustia o el alivio, la añoranza de todas las personas migrantes que llegan aquí para empezar de nuevo. Ada, de Paraguay, se ha formado en el sector cuidados y nos contaba que llevará siempre en el corazón a la primera familia que la contrató y que la hizo sentir en casa. Rómulo, de Venezuela, todavía no trabaja pero ha realizado en curso de informática y quiere quedarse en Galicia para poder devolver toda la ayuda que le han brindado a él. Gloria llegó a Cáritas recomendada por una señora que en un parque, un día que Gloria esta muy triste, le habló de varias ONG que podían ayudarla. Argón estaba en una situación familiar muy compleja cuando un amigo le sugirió contactar con Cáritas para que le ayudara. Son cientos, miles de historias que acaban en la misma puerta: en la de Cáritas. Ada, daba las gracias porque cuando enfrentaba lo que llamó "obstáculos invisibles" fue esta organización quien estuvo ahí para ella, habló de la soledad, del miedo, de la inseguridad incluso de la confusión sobre los requisitos para su regularización. Un evento donde se otorgaron los diplomas de formación. Unos diplomas que significan más que una titulación, significan una segunda oportunidad, un paso adelante. "Hablar de trabajo es hablar de dignidad" ha dicho el arzobispo de Santiago durante la celebración "un trabajo digno y justo para todos". El programa de empleo lleva ya 30 años ayudando a quienes más lo necesitan. Pilar Farjas, directora de Cáritas Diocesana de Santiago, afirmaba que detrás de cada inserción se encuentra "el momento donde las personas recuperan la confianza, vuelven a proyectar futuro y pueden decir con tranquilidad que tienen trabajo".
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