Cope Zaragoza
Un nuevo brote de ébola ha saltado en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, y ha puesto en alerta a la Organización Mundial de la Salud. Con unos 500 casos y 130 muertos en poco tiempo, el organismo internacional advierte de que no se trata de un episodio rutinario. El virólogo y catedrático de microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid, José Antonio López, analiza la situación. A pesar de la alarma que genera el término, el experto llama a la calma a la población general. Según López, la preocupación debe centrarse en los organismos de vigilancia: "Como población, no debe preocuparnos, debe preocuparnos a los organismos de vigilancia epidemiológica, que tienen que hacer un seguimiento". Ha sido declarado un brote internacional, aunque por ahora localizado en el África subsahariana. El virólogo distingue entre peligrosidad y patogenicidad. Un virus muy virulento, como el ébola, tiene poca capacidad de expansión, ya que "enseguida produce sintomatología y no se transmite entre asintomáticos". Aunque es "altamente letal una vez que está infectado", su índice de reproducción es bajo, lo que limita su potencial pandémico. López aclara que no se trata de una nueva variante, sino de una de las cinco especies del género ebolavirus, la especie Bundibugyo. Esta es menos patogénica que la conocida especie Zaire (con hasta un 90% de mortalidad), pero presenta un desafío mayor: la falta de herramientas para combatirla. El gran problema, según el catedrático, es que al haberse producido pocos casos históricamente, "se ha invertido muy poco dinero, y por lo tanto, no hay tratamiento ni tampoco hay vacuna efectiva, como sí hay contra la especie Zaire". La ubicación del brote es un factor crítico. La zona es fronteriza entre Uganda y la República Democrática del Congo, y cercana a países como Sudán del Sur, Ruanda o Burundi, donde el control de fronteras es difícil. El experto señala que no se pueden cerrar los pasos, ya que es fundamental el "tránsito internacional de gente epidemiológica y de sanitarios que vayan a contener la infección". Se trata de un brote "bastante grande" en comparación con otros anteriores, a excepción del de 2014, por lo que la OMS y los centros de control de enfermedades deben hacer un "seguimiento muy de cerca de los casos que van apareciendo".
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