INFORMACION
El desarrollo industrial y terciario de los años sesenta provocó un elevado crecimiento urbano, consecuencia del éxodo rural y la turistificación de la costa. Las condiciones laborales impuestas a los albañiles, a los trabajadores de las cementeras y a las fábricas de materiales eran duras. Podían ser despedidos sin indemnización los primeros 120 días; los salarios eran un 20-23 % más bajos que la media de los industriales; largas jornadas por horas extraordinarias sin remunerarlas como tales; traslados de obra sin acuerdo; irregularidades en las nóminas; y alta siniestralidad por deficientes medidas de seguridad e higiene.
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