La Opinión de Murcia
Este fin de semana la ciudad parecía otra, plena de creatividad y rincones interesantes, una primavera en plenitud. Incluso la brisa fresca parecía provenir de algún lugar húmedo y sensible, poco habitual, para abrir senderos hacia lo inesperado. La ciudad respiraba música y arte y, en su esplendor nocturno, nos obligaba a caminar con los ojos abiertos. Solo hace falta un poco de pasión, de interés y de amor por el lugar que compartimos para que la rutina retroceda. El tiempo se detiene en un espacio desconocido y renovado cuando aspiramos a lo excepcional.
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