El Periódico Extremadura
La primera guarnición fija de los tiempos modernos fueron unos regimientos malagueños que guarnecieron Cáceres entre 1852 y 1891. En 1892 ya no había guarnición propia y las fuerzas vivas cacereñas se movilizaron para conseguirla. Así fue como en 1893, el general Ezponda, capitán general de Extremadura con base en Badajoz, concedía a Cáceres una guarnición estable. Cuentan que para celebrar la concesión del general Ezponda se organizaron en la ciudad unos festejos impresionantes, con corridas de toros incluidas (como no podía ser de otra manera). Aquellos primeros batallones no tenían cuartel propio hasta que en 1924 se levantó junto a la plaza de toros Infanta Isabel. En los años 40, llegó a haber en Cáceres tantos soldados que hubo que habilitar la Casa de los Caballos y la Ciudad Deportiva para acuartelarlos.
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