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La inteligencia artificial se ha colado en la rutina universitaria con la misma rapidez con la que los estudiantes han empezado a usarla para resolver dudas, ordenar apuntes, buscar información, preparar entregas o mejorar una redacción. Acompaña el estudio, pero también ha hecho más fácil presentar un texto correcto sin haber pasado por el esfuerzo de pensar, equivocarse y rehacer. Para las facultades, la dificultad llega cuando una práctica, un informe o una evaluación dejan de mostrar con claridad qué sabe realmente quien los firma. La inteligencia artificial ya está integrada en el flujo de estudio, desde la búsqueda hasta la síntesis y la redacción, explica Luis Garvía, profesor del IEB. Bien utilizada puede acelerar la comprensión y ayudar a... Ver Más
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