Canarias Ahora
El camino hacia El Chorro permite acercarse sin prisa a uno de los paisajes más reconocibles del entorno de Cabañeros La villa histórica de Castilla-La Mancha con una muralla del siglo XI y que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad En el interior de la provincia de Toledo, lejos de los recorridos más habituales, se encuentra Los Navalucillos. El municipio está situado en la comarca de La Jara, en las faldas de los Montes de Toledo, y cuenta con menos de 2.000 habitantes. Su ubicación lo sitúa en un entorno rural donde el paisaje tiene un papel importante, tanto por la cercanía del Parque Nacional de Cabañeros como por las rutas que parten desde sus alrededores. La localidad es conocida también como la Cumbre de Cabañeros, una referencia que ayuda a entender su relación con este espacio natural. Desde el pueblo se pueden planificar recorridos hacia algunos de los puntos más destacados de la zona, como la Ruta de El Chorro o el ascenso al Rocigalgo, el pico más alto de los Montes de Toledo. A ello se suma su condición de destino Starlight para la observación del cielo nocturno, junto con una oferta gastronómica basada en productos de la comarca y un patrimonio sencillo, pero ligado a la historia local. La Ruta de El Chorro, un camino entre bosque mediterráneo y agua La Ruta de El Chorro es uno de los planes más conocidos de Los Navalucillos. Se trata de un sendero que permite adentrarse en el entorno de Cabañeros y llegar hasta La Chorrera, una cascada de 18 metros situada en las laderas del Rocigalgo. No hace falta plantearla como una ruta complicada en su tramo principal, ya que el recorrido está señalizado y resulta accesible para muchos visitantes. Para iniciar el itinerario hay que salir del pueblo por la carretera CM-4155, en dirección a Robledo del Buey. Tras recorrer unos 11 kilómetros, aparece un desvío hacia Las Becerras. Desde ahí se continúa por una pista forestal hasta llegar a la zona donde una cadena impide seguir en coche. En ese punto comienza el trayecto a pie, cerca del arroyo de la Arañosa, que acompaña buena parte del camino. El primer tramo discurre por una pista firme y permite caminar junto a zonas donde el agua marca el paisaje. A lo largo del sendero se pueden ver especies propias del bosque de ribera, además de encinas, robles y otros elementos habituales en los Montes de Toledo. La senda avanza paralela al cauce durante varios kilómetros hasta alcanzar una pequeña explanada. Desde allí se toma el desvío señalizado hacia El Chorro. La parte final tiene algo más de subida, aunque sigue siendo asumible si se hace con calma. Después de atravesar una zona de encinas, el camino se divide y hay que continuar por la derecha. Más adelante se cruza un pequeño arroyo y se pasa por un tramo de robledal y piedra antes de llegar a la plataforma desde la que se observa El Chorro. Una pasarela de madera permite acercarse al salto de agua y ver de cerca el entorno vegetal que lo rodea. Cascada de la ruta de El Chorro. El recorrido hasta El Chorro tiene una longitud aproximada de 4 kilómetros (solo ida) y una duración estimada de una hora y media. Desde la cascada principal se puede continuar hasta la Chorrera Chica, situada a unos 5,5 kilómetros desde el inicio. Este tramo requiere algo más de esfuerzo y está pensado para quienes quieran alargar la caminata. Los senderistas con más experiencia pueden seguir hasta el Rocigalgo, a 9 kilómetros desde el punto de partida. La subida completa alcanza los 1.449 metros de altitud, la cota más alta de la provincia de Toledo. El entorno se encuentra dentro de un espacio protegido por varias figuras de conservación, entre ellas Parque Nacional, Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves. Por eso, durante la visita se debe caminar por los senderos marcados, respetar la señalización y no salirse de las zonas habilitadas. También hay paneles interpretativos que ayudan a entender mejor el valor natural de la zona, algo útil para quienes no la conocen demasiado. Cocina de la zona y patrimonio para completar la visita Después de la ruta, o antes de hacerla si se prefiere organizar el día de otra manera, Los Navalucillos también permite acercarse a la cocina de la comarca. La gastronomía local está muy ligada al monte y a los productos del entorno. Entre las elaboraciones habituales aparecen los platos de caza, el aceite de oliva virgen extra local, los quesos artesanales y dulces como las rosquillas caseras. Los platos de caza tienen un peso importante en la cocina local, algo relacionado con la ubicación del municipio en una de las grandes zonas de caza mayor de España. El patrimonio del pueblo permite completar la visita sin necesidad de hacer grandes desplazamientos. Entre los puntos más destacados se encuentra la ermita de Nuestra Señora de las Saleras, de estilo renacentista. También forma parte del recorrido la iglesia parroquial de San Sebastián, descrita como una construcción de estilo mudéjar sencillo. Son espacios que ayudan a entender la historia local y que pueden verse durante un paseo por el casco urbano. Los Navalucillos reúne así varios motivos para una escapada de turismo rural en Toledo. Se puede caminar hasta una cascada de 18 metros, seguir hacia una de las cumbres más relevantes de la zona si se busca una ruta más exigente, probar productos de la comarca y recorrer algunos elementos patrimoniales del municipio. Todo queda bastante conectado entre sí, por lo que la visita se puede plantear como un plan de día completo o como una estancia tranquila para conocer mejor esta parte de La Jara.
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