Cope Zaragoza
La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero no ha causado sorpresa en Estados Unidos, donde la fiscalía lleva tiempo siguiendo el rastro del dinero procedente de la corrupción en Venezuela. Según el corresponsal de COPE en Washington, David Alandete, documentos y conversaciones ya situaban al expresidente como algo más que un simple mediador para la liberación de presos políticos, un rol que el propio Zapatero defendía airadamente ante informaciones periodísticas previas. A principios de año, Zapatero aseguraba en Madrid que tenía contacto directo con Marco Rubio y que estaba asesorando a Estados Unidos, presumiendo de que Washington tenía una "enorme concepción de sus labores en Venezuela". Sin embargo, las fuentes de Alandete en el Departamento de Estado desmintieron esta versión y ofrecieron una visión muy diferente de sus actividades. La investigación estadounidense sobre el lavado de dinero venezolano se intensificó al detectar una transferencia de la aerolínea Plus Ultra a una cuenta en Suiza. Al rastrear los movimientos de esa cuenta, apareció el nombre de José Luis Rodríguez Zapatero, un "viejo conocido de Estados Unidos", según Alandete. Este hallazgo fue el que motivó que se comenzara a tirar del hilo. Fuentes del Departamento de Estado revelaron a Alandete que, lejos de asesorar a Washington, Zapatero había viajado a Venezuela para reunirse con Delcy Rodríguez. Según una de estas fuentes, el expresidente era consciente de que ya estaba siendo investigado por la justicia y su objetivo era otro. "Nosotros tenemos entendido que estaba sacando facturas", le confirmaron al periodista. En el centro de la trama de corrupción se encuentra Alex Saab, un empresario colombiano nacionalizado venezolano, señalado por la fiscalía estadounidense como el testaferro de Nicolás Maduro. Saab, cuyo abogado es el exjuez Baltasar Garzón, es el encargado de sacar del país el dinero expoliado del petróleo y el oro venezolano para blanquearlo en paraísos fiscales. La fiscalía de EE.UU. también acusa a Saab de lucrarse con la ayuda alimentaria. La operativa consistía en comprar comida podrida y venderla a precios desorbitados, devolviendo los beneficios a la familia de Maduro. El dinero de estas operaciones pasaba por las mismas cuentas bajo investigación, conectando todas las piezas de la trama. La causa abierta en España contra Zapatero no dificultará la investigación en Estados Unidos. Al contrario, existe una fuerte coordinación entre ambos países. La administración Trump puso a disposición de la Policía Nacional española "lo que sea necesario para avanzar", incluyendo recursos de agencias como la CIA, la DEA y el FBI, que colaboran con la Guardia Civil y la Policía Nacional en el caso Zapatero y otros relacionados.
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